INTRODUCCION

Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia.

The Lost Worlds of 2001 - Arthur C. Clarke


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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Estudio cientifico.Alain Vian




Acumulación sistémica de la cremallera de leucina* básica de transcripción del ARN mensajero después de una estimulación de la planta con una onda de 900 Mhz

David Roux, Alain Vian, Pascal Goupil, Sébastien Girard, Pierre Bonnet, Françoise Paladian y Gerard Ledoigt
ERTAC, Equipo de Investigación y de Transducción de la Vigilancia Celular, Universidad Blaise Pascal, Departamento de Biología, Avenida de Landais, 24, 63177 Aubière Cedex, Francia.
LASMEA, Laboratorio de Ciencias de Materiales para la Electrónica y el Automatismo, Universidad Blaise Pascal, Departamento de Física, Avenida de Landais 24, 63177 Aubière Cedex, Francia.
Alain Vian, Alain.VIAN@univ-bpclermont.fr, teléfono (33) 473 407 918, fax: (33) 473 407 942
*La cremallera de leucina está formada por un segmento de aminoácidos rico en leucinas que forman un motivo de dimerización. La dimerización permite la yuxtaposición de las regiones de unión al ADN de cada una de las subunidades. Una cremallera de leucina forma una hélice anfipática en la que las leucinas de la cremallera de una de las proteínas pueden sobresalir de la hélice a y trabarse o engranarse con las leucinas de la cremallera de otra proteína que se encuentra situada de manera paralela para formar un dominio de bobina en espiral (coiled-coil).
De hecho, las dos cremalleras de leucina forman una estructura en forma de Y, en la que las cremalleras forman el tallo y las dos regiones básicas se bifurcan de manera simétrica para formar los brazos que se unen al ADN. Esto es lo que se conoce como el motivo estructural bZIP y explica la razón por la que las secuencias diana de tales proteínas son repeticiones invertidas sin separación. Las cremalleras pueden utilizarse para promover la formación de homodímeros o heterodímeros. Existen cuatro repeticiones de este tipo en la proteína C/EBP (un factor que se une como dímero tanto a la caja CAAT como al intensificador o potenciador del núcleo de SV40), y cinco repeticiones en los factores que forman el factor de transcripción heterodimérico AP1.


Resumen
En este trabajo se demuestra que las ondas en una amplitud de banda de 900 Mhz son un verdadera estímulo ambiental, ya que se produce una inmediata caída (60%) en la cantidad de las cremalleras de leucina básicas (bZIP) del factor de transcripción del RNA mensajero y la transmisión de una señal traumática.
También se muestra que las transcripciones de calmodulina* aumentan después de un período de radiación, lo que posiblemente indica una posible implicación del metabolismo del calcio como respuesta al estimulo de los campos electromagnéticos.

  • Calmodulina: La calmodulina (CaM) es una proteína acídica intracelular, de bajo peso molecular y termoestable que se localiza principalmente en el cerebro y el corazón y es expresada en todas las células eucariotas, siendo uno de los reguladores en la transducción de la señal de calcio en la célula. Actúa como receptor para Ca+2, gracias a que presenta cuatro sitios de unión al ion Ca con una alta afinidad, pero siempre de forma reversible. Ésta se asocia a multitud de proteínas diferentes y en su estado de unido al ion Ca+2 modula sus actividades, por ejemplo se encarga de regular una gran variedad de enzimas. Fuente: Wikipedia.

Introducción
En la naturaleza las plantas están sometidas continuamente a diversos tipos de estímulos ( viento, agentes patógenos, sequía, luz ultravioleta, lluvia...). Debido a su inmovilidad, ya que no pueden huir, deben adaptarse a estas variaciones del medio y adaptar su desarrollo de acuerdo con ellas. Actualmente, debido a la utilización creciente de los dispositivos inalámbricos de comunicación, se ha producido una aumento en la densidad de las radiaciones electromagnéticas generadas por el hombre en el entorno. Esto genera numerosas preguntas sobre los posibles efectos de estas radiaciones sobre la vida, sobre todo en los seres humanos. Numerosas investigaciones se centran en estos aspectos (1), sobre todo en el margen de frecuencia entre 200-1800 Mhz, que es la frecuencia de emisión de los teléfonos móviles. Debido a problemas médicos, nos propusimos llevar una investigación a través de estudios epidemiológicos (2). Nos propusimos establecer una relación entre el agente causal y los efectos en la población, pero de una forma más formal. Por lo tanto, creamos un diseño experimental estableciendo el énfasis en 3 puntos principales:
1.- Un control total sobre los campos electromagnéticos (frecuencia, amplitud, polarización, duración...) producidos dentro de una cámara con compartimientos revueltos modo único de reverberación con un blindaje metálico (MSRC), lo que garantizaba la protección frente a campos electromagnéticos del medio.
2.- Elección de las plantas (tomate, Lycopersicon esculentum) como modelo biológico inmóvil y sensible.
3.- Un marcador biológico que nos pudiera servir como un indicador de los cambios metabólicos ( es decir, la cantidad de ARN mensajero de estrés relacionado con los genes).
Demostramos previamente que las plantas expuestas a una campo electromagnético generado por una onda de 900 Mhz, 5 V.m durante un período de 1 a 10 minutos mostraba un aumento en el factor de transcripción de la cremallera de leucina básica del ARN mensajero. EL presente informe también se señala, aunque de una forma más débil, un aumento de las transcripciones de calmodulina al someter a la planta al mismo campo electromagnético. También se demuestra que la exposición de una sola hoja a la radiación electromagnética (mientras se protege al resto de la planta) origina las mismas respuestas en los restantes tejidos protegidos, lo que sugiera una transmisión de una rápida señal traumática a toda la planta.

MATERIAL Y MÉTODOS
A. Estimulación EMF
La estimulación EMF se realiza mediante un MSRC que garantiza una homogéneo e isotrópico campo electromagnético a 900 MHz [3]. Las plantas son cultivadas para 3 semanas en un CEM de cámara de cultivo transparente , la cuarta hoja terminal es inmediatamente cosechada después de la estimulación, y congelada en nitrógeno líquido. Para el blindaje de los experimentos, las plantas se colocan en aluminio de 1 mm marca EMF a prueba en un contenedor (que da un factor de atenuación de 23 dB a 900 MHz) con la primera hoja emergente fuera (Fig. 1). Las plantas Control se colocan en el recipiente sin tejidos emergentes , por lo tanto no son expuestas a las radiaciones EMF. ARNm B. cantidad medida
El ARN es aislado utilizando el método reactivo TRI- (Sigma Chemical), se convirtió al cDNA único (Ventaja de RT-PCR, BD Biosciences). Este cDNA se utilizado como una matriz de primer cuantitativas de RT-PCR, y la cantidad de mRNA relativo (Qr) se calcula de acuerdo con el método 2-ΔΔCt [4], relativo a la actina la cantidad de ARN mensajero, y normalizado para el control (No estimulado) de referencia.





Fig. 2. Las variaciones de la calma-N6 y la cantidad de actina mRNA después de
la exposición a CEM de toda la planta crecen bajo condiciones de luz diurna. QR: relative
ARNm de la cantidad. C: plantas totalmente blindado. 0, 5, 15, 30: minutos después del final de estimulación.
Resultados y discusión
La calma-N6 [5], se muestra la cantidad de mRNA de la luz del día un aumento rápido y transitorio después de exposición de la planta a HF-EMF (Fig. 2). Este incremento ocurre inmediatamente después de la estimulación (Fig. 2, carril 0) y un máximo de 15 minutos más tarde (que muestra una típica a 4- 5,5 veces más, la figura. 2, carril 15). Por el contrario, la cantidad de la actina de referencia ARN mensajero se mantiene constante.
Este resultado indica que la calmodulina puede estar implicada en la respuesta de la planta al estímulo HF-EMF , como informó de muchos problemas ambientales [6]. También se sugiere (aunque no demuestra) que el metabolismo del calcio se ve afectado por los campos electromagnéticos. Por lo tanto, es probable que un panel de respuestas celulares (es decir, los movimientos de calcio, modulación de fosforilaciones, de transcripción específicos
factores ...) tendrá lugar rápidamente después del tratamiento EMF. En este contexto, el rápido aumento en el ARNm bZIP (a estrés factor de transcripción relacionados [7]) que recientemente demuestran puede que constituya uno de estos eventos.


Fig. 3. Las variaciones de la cantidad de ARNm LebZIP1 después HF-EMF
la exposición de toda la planta crecen bajo condiciones de oscuridad

En la oscuridad, la estimulación EMF causó una disminución en la cantidad de mRNA relativo. C: plantas totalmente blindado. en la cantidad de ARNm bZIP (Fig. 3). Este resultado sugiere que la luz constituye un parámetro importante de regulación de la respuesta al estímulo de los campos electromagnéticos. resultados similares se observaron en la expresión génica , muchos relacionados con el estrés después de tratamiento de la herida [8,9].

Se produjo una respuestas sistémica general (es decir, en toda la planta) relacionada con el estrés después de un estímulo local.
Para probar si el tratamiento EMF tiene características similares, que configuran el diseño experimental descrito en la figura. 1. la primera hoja es la única parte de la planta expuestos a los CEM tratamiento, mientras que el tejido analizado (hoja terminal 4 º) estan protegidas en el contenedor. Este montaje experimental implica condiciones de oscuridad para las plantas. Aquí, como se observa de experimentos llevados a cabo en la oscuridad, el LebZIP1 la cantidad de ARNm muestra una disminución rápida y transitoria (Fig. 4) máxima (60%) 5 min después del final de la estimulación. El retorno de la cantidad a un nivel casi normal después de30 minutos. Durante este tiempo, no se observa variación de el ARNm de control de actina (datos no mostrados). La planta-control , totalmente protegida en el recipiente (es decir, por lo tanto, no están expuestos a los campos electromagnéticos) no muestran variación significativa en la cantidad de transcripciones bzip o actina (fig. 5).
Los datos presentados aquí indican que los tejidos situados a cierta distancia del lugar de estimulación (por lo tanto no directamente estimulada) responden de manera similar que los tejidos sometidos a las radiaciones EMF. Este resultado implica que
  1. la FEM estimulación constituye un verdadero estímulo ambiental que conduce hacia la transmisión de una señal traumática

Fig. 4. Blindaje experimentos. Las variaciones del ARNm LebZIP1
cantidad después de la exposición de una sola hoja (primera hoja expuesta, la terminal de cuarta hoja blindada analizados). QR: la cantidad de mRNA relativo; C: control (es decir, totalmente blindado plantas), 0, 5, 15, 30: minutos después del final de la estimulación.
Ejemplo de experimento de tres experimentos independientes similares.

Fig. 5. Experimentos de blindaje de control. Las variaciones de la LebZIP1 actina y la cantidad de ARNm ± SD en los plantas no expuestos a EMF (la oscuridad condiciones necesarias). QR: la cantidad de mRNA relativo. C: plantas totalmente protegidas.. emitida por el tejido expuesto a toda la planta. Este mensaje se mueve rápidamente a través de la planta a nivel molecular las respuestas se produjeron con la misma cinética en los tejidos expuestos o protegidos . La naturaleza exacta de este mensaje es todavía hipotético, mientras que las obras anteriores han implicado molecular mensajeros (ABA, systemin, oligosacáridos ...) y / o de señales eléctricas (acción potencial y el potencial de variación) en el de larga distancia señalización en las plantas [10,11]. Los experimentos se están llevando para descifrar si esos mecanismos se producen después de la estimulación EMF.
AGRADECIMIENTOS
Los autores desean agradecer al Ministerio francés de Educación e Investigación de la ACI concesión "RTM-0005" otorgado a G. Ledoigt.
Referencias
[1] C. Graham, A. Sastre, Sr. Cook, R. Kavet, MM Gerkovich y
D.W. Rifle, "La exposición a campos magnéticos de FEB fuerte no altera los mecanismos de control autonómico cardíaco ", Bioelectromagnetics, vol. 21, pp 413-421, 2000.
[2] JM Elwood, "Los estudios epidemiológicos de exposición a radiofrecuencia y los cánceres humanos ", Bioelectromagnetics, supl. 6, pp 63-73, 2003.
[3] D. Roux, A. Vian, P. Goupil, G. Ledoigt, S. Girard, F. Paladian, P. Bonnet, "MSRC mediciones de alta frecuencia no ionizante las radiaciones electromagnéticas (NIR) en los organismos vivos ", 16
Simposio Internacional de Zurich sobre compatibilidad electromagnética, en Press, 2004.
[4] K.J. Livak y Schmittgen TD, "Análisis de los genes en relación los datos de expresión utilizando en tiempo real PCR cuantitativa y la ΔΔCt 2 método, los métodos, vol 25, pp 402-408, 2001.
[5]N. Depege,C.Thonat, J. L. Julien,N.Boyer,
"Thigmomporphogenesis: modificación del ARNm de la calmodulina y los niveles de proteína en las plantas de tomate ", J. Plant Physiol., vol 155, pp 561-567,
1999.
[6] L. Xiong, K. S. Schumaker y J.K. Zhu, la señalización celular durante Frío, la sequía y estrés salino, la célula vegetal, S165-S183 (Suplemento) 2002.
[7] B. Stankovic, A. Vian, C. Henry-Vian y Davies E., "Molecular la clonación y caracterización de un ADNc que codifica una forma sistémica de tomate heridas incucible bzip-proteína de unión a ADN, Planta, vol 212, pp 60-66, 2000.
[8] B. Stankovic y Davies E., "Los dos potenciales de acción y de la variación potencial inhibidor de proteínas inducen la expresión de genes en tomate ", FEBS
Lett, vol 390, pp 275-279, 1996.
[9] A. Vian, C. Henry-Vian y E. Davies. "Rápido y sistémica la acumulación de las transcripciones de ARNm de unión a proteínas del cloroplasto después estímulo llama en el tomate ", Planta. Physiol., vol 121, pp 517-524, 1999.
[10] Graham, JS, Hall, G. Pearce, G. y Ryan, CA , "Reglamento de síntesis de inhibidores de la proteasa I y II mRNA en las hojas de los heridos plantas de tomate ", Planta, vol 169, pp 399 405, de 1986.
[11] B. Stankovic y E Davies, "la comunicación en Intrercellular plantas: la estimulación eléctrica de la expresión del gen inhibidor de la proteasa en tomate ", Planta, vol 202, pp 402-406, 1997.

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Los C.E.M producen cambios de actividad cerebral. Andrew Marino

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La intensidad de las Frecuencia CEM producen cambios de actividad cerebral 
Andrew Marino

Los avances han sido hechos recientemente para la comprensión de cómo el proceso de interacción entre los campos electromagnéticos del medio ambiente y el cuerpo humano pueden ser mejor conceptualizados.
La evidencia indica que el tipo canónico de la interacción es la transducción sensorial, y que la transición de la fuerza del campo, ya sea fuera a dentro o de lejos es el aspecto principal del campo en el que las células electrosensoriales responden.
En el presente estudio hemos abordado la cuestión de cómo un pequeño cambio en la intensidad de los CEM de 60 Hz puede ser detectado por los seres humanos. En cada uno de 22 sujetos, en condiciones diseñadas para facilitar la detección de una respuesta sensorial, altera la actividad eléctrica cerebral se produjo en respuesta a los cambios en la intensidad de los CEM entre los niveles que se sabe presentes por doquier en entornos urbanos modernos. La implicación directa de los resultados del estudio es que la actividad cerebral de todo el mundo es constantemente afectada por los campos electromagnéticos de frecuencia de red.
La importancia de este estudio es que las consecuencias sobre la salud de un estímulo persistente producido por una frecuencia de 60Hz sobre el cerebro se desconoce, porque ha sido un asunto muy poco estudiado, como si no lo quisiéramos ver.
Lea el artículo completo original.

2010
Los CEM del Teléfono celular alteran la actividad eléctrica del cerebro


Si campos electromagnéticos (CEM)del teléfono celular son peligrosos, tiene que haber un proceso mediante el cual el cuerpo detecta los campos. La hipótesis es que los impulsos producidos por los teléfonos celulares son detectados en la misma forma que el cuerpo detecta los estímulos ambientales normales. Se planificó aceptar como prueba de esta teoría, la observación de que los teléfonos celulares producen pulsos de un tipo específico de cambio en la actividad eléctrica del cerebro llamado el potencial evocado (PE). Los investigadores razonaron que, ya que sólo los estímulos ambientales típicos son conocidos por producir EPs, la evidencia de que los campos electromagnéticos de teléfonos celulares también lo hacen sería prueba de que fueron detectados como los estímulos normales..
Encontramos que un pulso de teléfono celular simulado produjo EPs, como se predijo


Lea el artículo completo.

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martes, 15 de noviembre de 2011

Los CEM afectan el metabolismo del cerebro.Andrew Marino

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Los campos magnéticos afectan el metabolismo del cerebro

Comienzo aquí una traducción de los articulos publicados en revistas por el investigador Andrew Marino, aunque el articulo completo debe leerse en ingles en el documento original.


El aumento de la absorción de FDG en la parte posterior del cerebro de rata producida por un débil campo magnético pulsado. Los voxels activados (se muestra en color) se encuentra en la región sagital media y se produjo en tres cortes consecutivos (ubicaciones que se muestran en las inserciones). Primera columna, coronal de resonancia magnética (RM) las secciones de cerebro de la rata, grosor de corte de 1,2 mm. Segunda columna, la imagen diferencia promedio (10 ratas) (Líneas superpuestas de MR atlas). Tercera columna, los lugares en el plano de la imagen de los voxels activados por el campo magnético. Barra de color para la imagen de diferencia se expresa como un porcentaje de diferencia entre el promedio de exposición y la exposición simulada imágenes PET. Voxel dimensión 0,845 × 0,845 mm. Vista caudal. Campo aplicado ortogonal al plano de la sección.


Es difícil darse cuenta de que los campos electromagnéticos que tan presentes estan en el medio ambiente nunca se han evaluado seriamente en los riesgos potenciales para la salud. El tema ha sido considerado por numerosos comités de cinta azul, pero sin excepción, se han organizado y administrado por los intereses especiales pro-EMF . Formalmente las evaluaciones han sido hechas por varias agencias del gobierno, pero casi siempre las únicas voces significativas que se escucharon fueron los de los intereses particulares. El programa NIH RAPID es un ejemplo sobresaliente. En algunos casos los tribunales han dado lugar a una compensación por la creación de los riesgos de los CEM o por causar cáncer y otras enfermedades, pero cada uno era una cuestión de derecho privado, con un demandante y un demandado.

Tal vez los intereses especiales no se merecen críticas por no buscar a conciencia la evidencia científica que sugiere que los campos electromagnéticos que producen podrían causar la enfermedad. Las implicaciones éticas de esta estrategia podría ser cuestionada, pero la mayoría estaría de acuerdo en que la decisión se basa en una base financiera sólida. Pero ¿y si la apuesta se plantearon? Supongamos que no hay pruebas fiables de que los CEM afectan el cerebro, la evidencia ejemplo, que cada segundo de los resultados del uso del teléfono celular en la inducción de aproximadamente 216 potenciales evocados por segundo en el cerebro del usuario, que me mostró fue el caso (ver CV # 160 ).
las pruebas no demuestran que los teléfonos celulares causan cáncer u otras enfermedades, pero sin embargo es importante porque cruzado un umbral se estableció que la energía de los teléfonos celulares producen efectos fisiológicos en el órgano más importante del cuerpo.
Aunque la posición de los intereses especiales no fuera violada por las nuevas pruebas, su posición fue al menos tocada porque la gente que no tiene inereseses particulares puede sospechar razonablemente ahora que el descubrimiento al menos sugiere la posibilidad de consecuencias relacionadas con la salud, y por lo tanto que la evaluación imparcial y la continuación son merecidas

Concentré mi atención en una objeción de los resultados de estudio expresados por los intereses especiales, a saber que las técnicas que usé eran nuevas, y no han sido usadas por otros investigadores.. La esencia de su argumento es que, a pesar de que sus expertos no puede encontrar ningún defecto, que podría estar allí y podría obviar los resultados del estudio. La conclusión del argumento es que sería prematuro concluir que los campos creados por el teléfono celular afectan al cerebro. Tomé esta objeción en cuenta al examinar los efectos de los CEM con una metodología completamente diferente de la utilizada anteriormente. inyectarmos en las ratas un sustituto del metabolismo de la glucosa (FDG), que es radiactivo y se desintegra espontáneamente en una partícula llamada positrón que pueden ser detectada por los instrumentos estándar. La instrumentación produce un corte transversal de la cabeza de la rata, similar a los producidos en la tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (MRI). A diferencia de la TC y la resonancia magnética, sin embargo, las imágenes de positrones producen una medida directa de la actividad funcional en el cerebro, en lugar de simplemente reflejar los cambios estructurales.
En primer lugar se realizó un estudio que muestra que los CEM afectan la cantidad de emisión de positrones que se produjeron (una medida directa de la captación de glucosa, que es un biomarcador para el metabolismo (ver CV # 155)). En el presente estudio se examinó si los campos electromagnéticos se aplican como una serie de pulsos, como en un teléfono celular, fue particularmente eficaz en la alteración del metabolismo del cerebro (que se refleja como aumento de las emisiones de positrones en las mediciones). Como hipótesis, se encontró que un EMF pulsada produce un mayor efecto sobre el cerebro en comparación con el EMF continua.
Leer el artículo completo en ingles .




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lunes, 7 de noviembre de 2011

Revision bibliografica de efectos de ondas electromagneticas en los seres vivos.Balmori


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POSIBLES EFECTOS DE LAS ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS UTILIZADAS EN LA TELEFONÍA INALÁMBRICA SOBRE LOS SERES VIVOS


Alfonso BALMORI*

RESUMEN.—Posibles efectos de las ondas electromagnéticas utilizadas en la telefonía inalámbrica sobre los seres vivos. Se presenta una revisión bibliográfica sobre los efectos de las ondas utilizadas en la telefonía inalámbrica en los seres vivos y se analiza su posible impacto sobre las aves silvestres. Tras exponer las características técnicas y la situación legal de esta nueva tecnología se revisan los hallazgos científicos que pudieran tener interés para el estudio de sus efectos sobre la fauna silvestre. Basándonos en los conocimientos científicos actuales se comentan las posibles consecuencias para las aves, teniendo en cuenta el deterioro reciente de algunos ecosistemas que ocupan. Se recomienda considerar la contaminación electromagnética en el rango de las microondas como un posible factor de declive de algunas poblaciones de riesgo, especialmente de las aves urbanas, expuestas a mayores niveles de radiación. Tampoco pueden descartarse efectos sobre las aves en áreas rurales o protegidas que cuentan con instalaciones próximas. Teniendo en cuenta que las aves pueden ser excelentes bioindicadores, se resalta la importancia de realizar estudios que valoren los efectos de este nuevo tipo de contaminación y se proponen algunas metodologías que se podrían emplear.
Palabras clave: Antenas de telefonía, aves silvestres, bioelectromagnetismo, bioindicadores, contaminación electromagnética, efectos no térmicos, microondas, radiofrecuencias.

INTRODUCCIÓN
El hombre ha utilizado con frecuencia a los seres vivos para detectar posibles alteraciones en los ecosistemas y en su propia esfera vital. Desde los líquenes, muy sensibles a la contaminación por acumular las sustancias tóxicas en sus tejidos, hasta las aves que viven en jardines y edificios, una amplia gama de organismos han servido como indicadores de la salubridad del hábitat humano.

Características físicas y tecnológicas de la telefonía móvil Las radiaciones electromagnéticas transmiten pequeños paquetes de energía denominados fotones (Aguilar, 2001). Las radiofrecuencias ocupan el rango entre 10 MHz. y 300 GHz. de frecuencia. Las antenas de telefonía móvil lanzan ondas electromagnéticas con una frecuencia portadora de 900 MHz. para el sistema analógico y de 900 MHz. y 1800 MHz. para el sistema digital, generalmente conocidas como microondas (rango aproximado entre 1GHz. y 300 GHz.), pulsadas en frecuencias de audio. Las microondas llevan la información sonora por medio de ráfagas o pulsos de corta duración con pequeñas modulaciones de su frecuencia, que se transfieren entre los teléfonos móviles y las estaciones base. Una antena de un teléfono móvil irradia en todas las direcciones, mientras la antena de una estación base produce una emisión direccional en forma de lóbulo. Además se forman varios lóbulos secundarios, de menor potencia, que se dirigen hacia los lados y la parte de atrás, en las proximidades de la antena. Las estaciones base de telefonía ordinariamente disponen de tres sectores, con tres antenas, que cubren un ángulo de 120 grados cada una (Santini et al., 2000; Hyland, 2000, 2001; Navarro et al., 2003). La frecuencia utilizada en la corriente alterna de uso doméstico (50-60 Hz.) crea un campo electromagnético, inducido y estático (efecto indeseado) que no se proyecta en el espacio, se desvanece a pocos decímetros de la fuente y desaparece cuando la fuente de energía se desconecta (electrodomésticos de uso cotidiano, cables y transformadores). Por el contrario las antenas de telefonía emiten radiaciones de microondas que viajan alejándose de la fuente, continúan existiendo aunque la fuente se desconecte (Aguilar, 2001) y pueden llegar hasta treinta kilómetros de distancia. Para una dirección concreta con respecto a la antena, la densidad de potencia en un punto varía de forma inversamente proporcional al cuadrado de la distancia a la fuente emisora. A una distancia de 50 metros de una antena de telefonía la densidad de potencia es de unos 10 µW/cm2 (Santini et al., 2000), mientras a distancias de 100 metros a nivel del suelo se puede medir todavía por encima de 1 µW/cm2 (obs. pers.). Entre 150 y 200 metros, la densidad de potencia del lóbulo principal cerca del suelo es típicamente de unas décimas de µW/cm2 (Hyland, 2000). Por encima de 0,1 µW/cm2 se han sugerido efectos biológicos. La densidad de potencia supera ampliamente este valor en las zonas situadas a menos de 300 metros de las antenas (Haumann et al., 2002). Las variables utilizadas para medir estas radiaciones son la Densidad de Potencia (medida en Vatios por metro cuadrado: W/m2, o en µW/cm2), que expresa la potencia radiante que incide perpendicularmente a una superficie, dividida por el área de la superficie. La Intensidad de Campo Eléctrico en un punto (medido en Voltios por metro: V/m), que es una cantidad vectorial proporcional a la fuerza ejercida sobre una partícula cargada, dependiente de su posición en el espacio. También se utiliza la Intensidad Resistencia de Campo Magnético, medida en amperios por metro (A/m), y la Densidad del Flujo Magnético, medida en Teslas (T). Para medir los efectos de las emisiones electromagnéticas sobre los tejidos se utiliza la Tasa o Índice de Adsorción Específica, más conocida como SAR (Specific Energy Absorption Rate), que se define como el índice en que la energía es absorbida por unidad de masa de tejido corporal y se mide en Vatios por kilogramo (W/kg). La unidad SAR se ha estandarizado a partir del calentamiento que se produce en un modelo artificial (una masa de plástico esférica llena de una solución salina) inanimado y homogéneo, carente de las propiedades que caracterizan a los seres vivos. Previamente al despliegue de la telefonía inalámbrica, las emisiones ondulatorias existentes en el rango de las radiofrecuencias tenían su origen en las antenas de radio y televisión, normalmente instaladas a gran altura o alejadas de los núcleos de población. Desde la segunda mitad de los años 90 del pasado siglo se ha realizado el despliegue de la red de estaciones base de telefonía, que ha incrementado en varios órdenes de magnitud la contaminación electromagnética, especialmente en las ciudades, pero también en el campo, cerca de los núcleos rurales y las infraestructuras viarias (obs. pers.). Actualmente se están investigando nuevos tipos de antenas para reducir la potencia necesaria para establecer la comunicación (Cooper & Goldburg, 1996; Cooper, 2003).

Mecanismos de actuación sobre los sistemas biológicos Uno de los efectos más conocidos de las microondas es su capacidad para poner en resonancia las moléculas de agua (dipolos) y otros componentes de los alimentos, provocando una elevación de su temperatura. El grado de calentamiento resultante depende de la intensidad de la radiación y del tiempo de exposición. Para potencias radiantes por encima de 500 µW/cm.2 se producen efectos medibles de calentamiento de los tejidos (hornos microondas), mientras por debajo de ese nivel los efectos se denominan «no térmicos». La respuesta de un sistema biológico a un campo electromagnético depende de las propiedades intrínsecas del sistema, de las características del campo externo incidente (especialmente de su potencia radiante y su frecuencia), y del medio en el cual se produce el fenómeno (Lin, 1994). Los animales son complejos electroquímicos muy sensibles, que se comunican con su medio a través de impulsos eléctricos. En ellos existen corrientes iónicas y diferencias de potencial eléctrico a través de las membranas celulares y de los fluidos corporales, tanto intra como extracelulares (Heredia-Rojas et al., 2003). Los campos electromagnéticos generados en las estructuras biológicas, están caracterizados por determinadas frecuencias específicas, que pueden verse interferidas por la radiación electromagnética incidente, provocando una inducción y modificando su respuesta (Smith, 1989; Hyland, 2000, 2001). Algunos órganos o sistemas como el cerebro, el corazón y el sistema nervioso, son especialmente sensibles a estas inducciones. Por ejemplo, varios autores han notificado que la baja frecuencia de los pulsos del sistema GSM interfiere con las ondas cerebrales provocando ondas delta, patológicas en personas despiertas (Kramarenko, 2003; Marino et al., 2003). Los sistemas ondulatorios tienen propiedades, como la frecuencia, que puede afectar por el efecto de resonancia a la capacidad de un organismo vivo para absorber la energía de un campo electromagnético irradiante (Hyland, 2000). Las estructuras biológicas pueden entrar en resonancia con frecuencias concretas, cuando su tamaño se aproxima a la mitad de la longitud de la onda incidente. La radiación de microondas pulsantes de baja intensidad, como las empleadas en la telefonía inalámbrica, puede ejercer influencias en los organismos vivos, porque las longitudes de onda de los sistemas celulares de telefonía (12 a 37 cm.) caen en el rango de tamaño de las estructuras biológicas y por tanto, son capaces de provocar respuestas. La energía absorbida puede ser suficiente para provocar sutiles cambios conformacionales de la arquitectura molecular, provocando alteraciones bioquímicas por alteración de la actividad enzimática (Daniells et al., 1998). Existen «ventanas de frecuencia» en las que los campos electromagnéticos pueden inducir efectos biológicos (Adey, 1981). Incluso algunos efectos pueden manifestarse a una frecuencia concreta exclusivamente en un rango de intensidades, o después de una cierta duración de la irradiación (Hyland, 1998). Los seres vivos están expuestos a niveles variables de campos electromagnéticos de radiofrecuencias, según la distancia de las antenas emisoras, la presencia de reemisores pasivos capaces de reflejar las ondas (estructuras metálicas) o de amortiguarlas (edificios), el número de comunicaciones de la estación y su posición con relación a la orientación de la antena (Santini et al., 2000). Hay que tener en cuenta además las características técnicas de la antena, su potencia y ganancia, su altura respecto al suelo, la orientación de haz emisor principal (anchura vertical y horizontal), la localización de los lóbulos secundarios, la altura a la que se encuentra el ser vivo y la topografía local. Existen normativas internas específicas muy estrictas para los trabajadores que realizan las labores de mantenimiento de las antenas de telefonía, que no pueden permanecer más de seis minutos en las proximidades de una antena en funcionamiento. En las áreas de uso público la influencia térmica de la radiación (calentamiento de los tejidos) por las microondas puede ser descartada, pero no ocurre lo mismo con los efectos no térmicos. La libertad de movimiento de las aves y su costumbre de posarse en las cercanías e incluso sobre las propias estaciones base les hace potencialmente vulnerables a efectos tanto térmicos como no térmicos. Las microondas tienen el potencial para inducir reacciones adversas para la salud de las personas (Hyland, 2000, 2001; Santini et al., 2002, 2003a, 2003b; Navarro et al., 2003) y para la fauna que vive en las proximidades de las antenas emisoras (Balmori, 2003). Los organismos pequeños son especialmente sensibles, tanto por aproximarse su tamaño a la frecuencia de resonancia, como por el menor espesor de su cráneo, que facilita una mayor penetración de la radiación en el cerebro (Santini, 2000; Hyland, 2001; Maisch, 2003; Balmori, 2003). No se conoce todavía con certeza qué aspecto de la radiación electromagnética es el más importante a la hora de provocar un efecto sobre la salud de un ser vivo en la naturaleza, si el nivel medio de exposición diario,las exposiciones por encima de cierto valor umbral, o simplemente las variaciones de los campos a los que se le somete (Bardasano & Elorrieta, 2000). Para niveles de potencia por debajo de los recomendados en la conferencia de Salzburgo (0,1 µW/cm.2) todavía no se han notificado efectos adversos para la salud. Al alejarnos a más de 300 metros de distancia de las antenas emisoras disminuyen o desaparecen la mayoría de los síntomas notificados en personas (Santini, 2003b). Situación legal La Unión Europea en su Recomendación 1999/519/CE (DOCE, 1999), adoptó los niveles de referencia propuestos por la Comisión Internacional para la Protección de las Radiaciones no Ionizantes (ICNIRP) (límite de exposición aceptado para los seres vivos), que son de 450 µW/cm2 para el sistema GSM (900 MHz.) y de 900 µW/cm2 para el DCS (1800 MHz.) (ICNIRP, 1998). La norma vigente en España (Real Decreto Ministerio Presidencia 1066/2001) (BOE, 2001), adoptó los criterios de la Recomendación Europea. A pesar de la evidencia experimental de la existencia de respuestas biológicas a niveles inferiores, las restricciones propuestas por el ICNIRP (1998) protegen exclusivamente de los efectos térmicos a corto plazo. Por esta razón algunos países han adoptado sus propios niveles de referencia, acogiéndose al «Principio de Precaución». Italia, en un decreto de 1998, adoptó un límite de potencia de exposición de 10 µW/cm2 para GSM (900 MHz.) igual que Hungría, Bulgaria y Polonia. China tiene un límite de 6,6 µW/cm2. Rusia, Suiza, Luxemburgo y Valonia (Bélgica) de 2,4 µW/cm2. Salzburgo (Austria) de 0,1 µW/cm2 y Nueva Gales del Sur (Nueva Zelanda) de 0,001 µW/cm2 (Santini, 2000; Balmori, 2003). Es importante mencionar aquí que con niveles de 0,1 pW/cm2 se consigue oficialmente una comunicación exitosa, apta para los requerimientos de cobertura del sistema (Haumann et al., 2002). Esto quiere decir que con niveles de densidad de potencia (de exposición) 4.500 millones de veces más bajos que los autorizados en la actualidad en España, existe suficiente cobertura para que un teléfono móvil funcione.


REVISIÓN DE LOS EFECTOS DE LAS MICROONDAS SOBRE LOS SERES VIVOS.

Desde hace más de 30 años, existe una evidencia creciente de la existencia de efectos biológicos sobre los seres vivos por debajo de los niveles legales (efectos a niveles de potencia en los que no tiene lugar un calentamiento de los tejidos). En el campo de investigación del bioelectromagnetismo, los experimentos se realizan con animales o tejidos vivos, que se someten a las radiaciones emitidas por un teléfono móvil u otra fuente de radiación de microondas durante un cierto tiempo, tomando nota de los posibles efectos. Al finalizar la exposición a las radiaciones se realizan necropsias y análisis de tejidos, células o moléculas. Aunque se ha investigado con una gran variedad de seres vivos, los resultados encontrados en vertebrados tienen especial interés para poder valorar los efectos previsibles sobre las aves. Existen trabajos que no han encontrado efectos observables en los seres vivos, pero otros muchos estudios alertan del peligro de este tipo de radiación, ya que puede interferir con el sistema nervioso y alterar numerosos procesos biológicos (Hyland, 2000, 2001). Existen estudios que muestran cómo los animales expuestos padecen un deterioro de su salud en la vecindad de las antenas emisoras (e.g. Marks et al., 1995) y algunos de los efectos no térmicos de las microondas sobre las aves se conocen desde hace más de 35 años (Tanner, 1966; Tanner et al., 1967). En invertebrados sometidos a microondas se ha notificado un incremento de la síntesis de las llamadas «proteínas del estrés», que se sintetizan generalmente cuando las células están expuestas a condiciones ambientales adversas. Este efecto de los campos electromagnéticos ha sido denominado shock no térmico y se obtuvo por exposición de nematodos durante la noche a niveles de radiación inferiores a los autorizados legalmente en España (SAR = 0,001 W/Kg,) (De Pomerai et al., 2000) y por exposición de Drosophyla durante 10 días a la radiación de un teléfono móvil (SAR=1,4 W/Kg) (Weisbrot et al., 2003). Por esta razón los autores sugieren que los límites legales de exposición de los seres vivos deben ser reconsiderados. Otros trabajos no encuentran inducción de proteínas del estrés exponiendo células durante 2 horas a 2.450 MHz. (SAR = 25 W/Kg) y a 27 MHz. (SAR = 100 W/ Kg; Cleary et al., 1997). La oscilación de la conformación tridimensional de las enzimas, en organismos vivos sometidos a esta radiación, puede afectar a la velocidad de los procesos bioquímicos. Por ejemplo, se ha descrito un incremento de la actividad de la Ornitina Descarboxilasa (Paulraj et al., 1999), tras exponer ratas a una frecuencia de 112 MHz., modulada a 16 Hz., con una potencia de 1 mW/cm2 (SAR= 0,75 W/ kg.) durante 35 días. Las ondas electromagnéticas del rango de las radiofrecuencias pueden afectar a la comunicación intercelular y al funcionamiento de los canales de calcio (Dutta et al., 1989) produciendo, por ejemplo, un aumento del flujo de calcio en el cerebro de las ratas expuestas a una frecuencia de 112 MHz., modulada a 16 Hz. con una potencia de 1 mW/cm2 (SAR = 0,75 W/ kg.) durante 35 días (Paulraj et al., 1999). Otros autores no obtuvieron efectos relevantes sobre la variación en la concentración de calcio intracelular en células cardíacas expuestas a portadoras de 900, 1.300 y 1.800 moduladas a 217 Hz., con un SAR de 1mW/kg., durante 500 segundos (Wolke et al., 1996). También se han descrito interferencias con los procesos inmunitarios en ratones expuestos a frecuencias de microondas en el rango de 8,1518 GHz. con una densidad de potencia de 1 microW/cm2 (Novoselova & Fesenko, 1998). Se han notificado daños en los cromosomas y aneuploidía en linfocitos humanos expuestos a señales emitidas por teléfonos celulares (Mashevich et al., 2003). Algunos autores no han encontrado efectos en linfocitos (Antonopoulos et al., 1997) ni en células de mamíferos expuestas a una radiación de 2.450 MHz. de frecuencia (SAR = 0,7-1,9 W/kg.) durante 2, 4 y 24 horas (Malyapa et al., 1997). Otros trabajos han encontrado efectos genéticos de la microondas sobre hámsters sometidos a radiación de microondas, con una frecuencia de 7,7 GHz y 0,5 mW/cm2 de potencia, durante 15, 30 y 60 minutos (Garaj-Vrhovac et al., 1991). El significativo incremento de los micronúcleos en los eritrocitos del ganado que pasta cerca de los transmisores se ha interpretado como un indicio del efecto genotóxico de su exposición (Balode, 1996). También se han observado micronúcleos y una alteración de la división mitótica en trabajadores expuestos a microondas (Garaj-Vrhovac, 1999).

Existe amplia disparidad a la hora de presentar las radiofrecuencias usadas en telefonía móvil como agentes causales de la aparición de tumores. Mientras unos estudios han notificado un aumento del riesgo de padecer tumores cerebrales por los usuarios de teléfonos móviles (Hardell et al., 2002), otros autores no encuentran efectos de las radiofrecuencias en la promoción tumoral (Higashikubo et al., 1999). Se han observado cambios en la proliferación celular como un efecto de la exposición a la señal del sistema GSM a 960 MHz. (Velizarov et al., 1999). Se ha notificado una disminución de la supervivencia de niños con leucemia cerca de antenas de televisión (Hocking & Gordon, 2000), y una reducción significativa del riesgo de leucemia al aumentar la distancia a antenas de televisión (Hocking et al., 1996) o de radio (Michelozzi et al., 1998). En la actualidad los investigadores se decantan por la opinión de que los campos electromagnéticos podrían actuar más bien como promotores que como iniciadores del cáncer; favoreciendo su desarrollo más que induciéndolo directamente (HerediaRojas et al., 2003). Recientemente (junio, 2001), el comité de expertos convocado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer incluyó los campos electromagnéticos de muy baja frecuencia (los de uso cotidiano de 50-60 Hz.) en la Clasificación de Sustancias Carcinogénicas dentro de la categoría de «posible carcinógeno en humanos» (grupo 2B). Los campos electromagnéticos de alta frecuencia pueden alterar los sistemas nervioso y endocrino. Se han observado efectos de las microondas emitidas por los teléfonos celulares sobre el sistema nervioso (Khudnitskii et al., 1999; Petrides, 2000) y sobre la función cognitiva (Kolvisto et al., 2000), así como sobre el sueño (Mann & Roschke, 1996) y la respuesta eléctrica cerebral (EEG) (Eulitz et al., 1998; Marino et al., 2003). Estas ondas pueden provocar cefaleas y otras alteraciones del sistema nervioso en humanos (Altpeter et al., 1995). Los conejos que se expusieron a una radiación de microondas de 1,5 GHz. de frecuencia con una potencia de 0,3 mW/cm2 mostraron efectos en el hipocampo, pero no en el resto del cerebro estudiado (Grigoriev et al., 1995a). Otros autores no encontraron efectos en el sistema nervioso central (Urban et al., 1998), ni alteraciones del electroencefalograma (EEG) o el sueño (Roschke & Mann, 1997).
Radiaciones de microondas de 1,5 GHz. de frecuencia, con pulsos de 16 ms. de duración y 0,3 mW/cm2 de potencia, en sesiones de 30 minutos al día durante un mes, produjeron desadaptación, ansiedad y alarma en conejos (Grigoriev et al., 1995b). Los animales de granja, expuestos a la radiación de antenas próximas, mostraron problemas de salud y conspicuos comportamientos aberrantes, que desaparecieron al alejarse de las antenas (Löscher & Käs, 1998). Se ha notificado un déficit de atención junto con trastornos de la función motora, la memoria y el tiempo de reacción en niños que vivieron en las proximidades de una estación de radar (Kolodynski & Kolodynska, 1996) y se ha advertido sobre los posibles riesgos que puede tener la radiación de los teléfonos celulares en el aprendizaje en humanos (Mann & Roschke, 1996), aunque otros estudios no han encontrado efectos en el aprendizaje de las ratas (Sienkiewicz et al., 2000). La glándula pineal responde a la exposición a determinados campos electromagnéticos con una reducción de la síntesis de melatonina (Olcese, 1990). El descenso de la melatonina puede alterar los ritmos circadianos y favorecer la aparición de depresiones y procesos tumorales (Bardasano & Elorrieta, 2000). Algunos trabajos notifican una disminución de la producción de melatonina en las personas que utilizan teléfonos móviles (Burch et al, 1997). Mientras que otros estudios no encuentran efectos sobre los niveles de melatonina en mamíferos expuestos a las radiaciones utilizadas en telefonía móvil (Vollrath et al., 1997). Existen estudios que muestran un incremento de la presión arterial y cambios en el ritmo cardíaco de personas laboralmente expuestas a radiofrecuencias (Szmigielski et al., 1998). Aunque otros autores no encuentran efectos en el ritmo cardíaco de personas expuestas a teléfonos celulares mientras duermen (Mann et al., 1998). Algunos trabajos concluyen que los campos electromagnéticos emitidos por las antenas y los teléfonos móviles pueden favorecer la permeabilidad de la barrera hematoencefálica y permitir la entrada de sustancias perjudiciales al cerebro, que dañan las neuronas de las ratas (Salford et al., 2003). Pero otros no encuentran efectos sobre esta barrera fisiológica (Tsurita et al., 2000). También se ha señalado la posibilidad de que los dolores de cabeza, relatados por usuarios de teléfonos móviles,puedan estar relacionados con este efecto (Frey, 1998). Se han notificado efectos sobre el sistema urogenital, observándose cambios histológicos y un reducido desarrollo de los túbulos en los testículos de ratas, cuando fueron mantenidas en gran proximidad de teléfonos móviles funcionando (Dasdag et al., 1999). Los mismos autores no encuentran efectos en un estudio posterior (Dasdag et al., 2003). Un estudio griego realizado cerca de un grupo de antenas de radio y televisión (Magras & Xenos, 1997), muestra un progresivo decrecimiento en el número de nacimientos de roedores. Los ratones expuestos a una potencia de 0.168 µW/cm2 se volvieron estériles tras cinco generaciones, mientras los expuestos a 1.053 µW/cm2 alcanzaron la esterilidad después de tres generaciones. Los niveles de radiación de este estudio actualmente se superan en España en los alrededores de las antenas de telefonía y afectan a una gran superficie territorial, tanto en los núcleos de población como en el campo (obs. pers), por lo que podrían afectar a la reproducción de algunas aves silvestres (Balmori, 2003). Se ha obtenido un aumento de la velocidad del ciclo larvario en nematodos expuestos a radiaciones de 750 MHz. de frecuencia, a una densidad de potencia de 0,5 W/m2 (De Pomerai et al., 1999). Otros estudios no encuentran efectos sobre los embriones de rata expuestas durante 36 horas a radiofrecuencias en un rango de entre 60 y 600 V/m de intensidad de campo (Klug et al., 1997). La enfermedad de las radiofrecuencias o «síndrome de microondas» es una realidad médica, bastante desconocida, provocada por la exposición a estas ondas (Johnson-Liakouris, 1998; Navarro et al., 2003). Abarca un conjunto de síntomas comunes (dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad, pérdida de apetito, trastornos del sueño, depresión, etc.), que se han notificado en estudios epidemiológicos realizados sobre personas que viven en las proximidades de las estaciones base de telefonía. Su aparición aumenta de forma estadísticamente significativa al disminuir la distancia a la fuente emisora (Santini et al., 2001, 2002, 2003a, 2003b) y su severidad está directamente relacionada con la densidad de potencia medida en cada domicilio (Navarro et al., 2003). Estos mismos síntomas se han notificado también en usuarios de teléfonos móviles (Frey,
1998). En un estudio encargado por el gobierno holandés, para valorar el impacto de las antenas de la tercera generación de móviles (UMTS) sobre la salud de las personas (Zwamborn et al., 2003), se encontraron efectos signitficativos sobre las funciones cognitivas y el bienestar a niveles muy bajos (1 V/m) de Intensidad de Campo. INVESTIGACIONES REALIZADAS CON AVES Un estudio realizado exponiendo aves durante 206 días a campos de microondas de 7,06 GHz de frecuencia con potencias entre 0,14 y 1440 µW/cm2 encontró efectos beneficiosos en la producción de huevos pero se duplicó su mortalidad (Tanner & Romero-Sierra, 1974). Para diferentes frecuencias e intensidades de microondas se obtuvieron efectos reductores de la tasa de crecimiento en pollos y ratas expuestos, además de un descenso de la producción de huevos en gallinas, aumento de la fertilidad, y deterioro de la calidad de la cáscara de los huevos (Krueger et al., 1975). Varios autores han notificado un incremento significativo de la mortalidad embrionaria de pollos expuestos a la radiación de teléfonos móviles en funcionamiento (Farrel et al., 1997; Youbicier-Simo et al., 1998; Grigoriev, 2003) que podría estar afectando a las aves silvestres que viven en las áreas más contaminadas por microondas. Las radiaciones de un teléfono móvil (900 MHz. moduladas a 217 Hz.) indujeron una respuesta en varios tipos de neuronas del Sistema Nervioso Central de las aves (Beasond & Semm, 2002). Desconocemos todavía si el síndrome de las microondas antes mencionado se manifiesta en las aves, pero en un experimento realizado con gallinas expuestas a una frecuencia de 7,06 GHz., con una potencia entre 0,19 y 360 µW/cm2 durante 206 días, surgieron problemas de salud y un notorio deterioro del plumaje, mientras las necropsias mostraron leucosis y tumores del sistema nervioso central (Tanner & Romero-Sierra, 1982). Por su parte, Kondra et al. (1970) encontraron un incremento en la frecuencia de ovulación de gallinas expuestas a 6 GHz. entre 0,02 y 400 pW/cm2 de potencia durante periodos entre 56 y 476 días. En trabajos recientes efectuados midiendo los niveles de campo electromagnético en el rango de las radiofrecuencias, se han observado algunos efectos a corto y largo plazo sobre las aves silvestres urbanas en zonas con elevados niveles de contaminación elctromagnética (Balmori, 2003). POSIBLES EXPLICACIONES DE LOS RESULTADOS CONTRADICTORIOS. DIFICULTADES METODOLÓGICAS DE LOS EXPERIMENTOS Y DE SU INTERPRETACIÓN. Los experimentos que estudian los efectos de las radiaciones electromagnéticas en los seres vivos son complejos ya que existe un elevado número de variables que se deben controlar. La dificultad de su control dificulta las «condiciones idénticas» necesarias para la replicación. Estas diferencias en los diseños experimentales podrían estar provocando resultados contradictorios (Tanner & Romero-Sierra, 1982). Las radiaciones de microondas parecen provocar efectos diferentes, e incluso contrarios, dependiendo de planteamientos metodológicos como la frecuencia, potencia, modulación, pulsos, tiempo de exposición, etc. (Grigoriev, 1996; Daniells et al., 1998; Nikolaevich et al., 2001). Experimentalmente se ha detectado, en algunos casos, una dependencia bifásica de los efectos biológicos (efectos biológicos opuestos a baja y a alta intensidad; Nikolaevich et al., 2001). Particularmente dañinas parecen ser las radiaciones con frecuencias coherentes con los procesos biológicos (que tengan gran similitud oscilatoria, por ejemplo, con las ondas cerebrales), ya que pueden confundir la comunicación interna del propio ser vivo. Éste efecto únicamente se podrá detectar en estudios «in vivo». Los estudios de carácter morfológico realizados «in vitro» difícilmente encontrarán modificaciones significativas, ya que las alteraciones inducidas son funcionales y están basadas en el intercambio de cargas y no afectan normalmente a la estructura. Pequeños campos electromagnéticos provocan cambios químicos, fisiológicos y conductuales solo en algunas ventanas de frecuencia concretas (Adey, 1981). Cada estructura (cráneo, órganos, células, moléculas), puede entrar en resonancia con algunas frecuencias cuando su tamaño se aproxima a la mitad de la longitud de la onda incidente. Algunos estudios han demostrado los diferentes efectos de las microondas dependiendo de que su longitud de onda se encuentre en el rango de los milímetros, de los decímetros o de los metros (Kemerov et al., 1999, Nikolaevich et al., 2001). Las ondas pulsadas (en ráfagas), así como determinadas modulaciones de baja frecuencia, han mostrado una gran actividad biológica (Grigoriev, 1996; Hyland, 2001; Nikolaevich et al., 2001). Las relaciones dosis-respuesta (de los efectos no térmicos), no son sencillas de establecer ya que presentan una relación no lineal (Monteagudo, 1997; Hyland, 2001; Marino et al., 2003) y además los efectos acumulativos dependen de la duración de la exposición (Adey, 1996). En los estudios sobre los efectos de las radiaciones de telefonía sobre las aves es necesario tener en cuenta la suma de las radiaciones de microondas a las que están expuestas en la vida real, ya que las fuentes de radiación con diferentes frecuencias e intensidades, procedentes de varias antenas, pueden superponerse en un mismo punto. La gran movilidad de las aves, la variación de los tiempos de exposición y las propiedades físicas de las ondas radiantes como la resonancia, las reflexiones o la atenuación por ciertas estructuras, pueden complicar el estudio de sus efectos. Además, la Intensidad de Campo Eléctrico en un punto concreto varía continuamente entre ciertos niveles (obs. pers.), dependiendo del número de comunicaciones que soporta la antena, del horario e incluso de la meteorología. Es probable que cada especie e incluso cada individuo, muestre diferente susceptibilidad a las radiaciones, ya que la vulnerabilidad depende de su predisposición genética, y del estado fisiológico y neurológico del ser vivo irradiado (Hyland, 2001; Fedrowitz et al., 2004). En cuanto al protocolo para efectuar las mediciones, los técnicos todavía no se han puesto de acuerdo, especialmente en lo relativo a la utilización de antenas isotrópicas (que integran las emisiones que se reciben en un punto procedentes de todas las direcciones del espacio) o direccionales (que se orientan hacia la fuente emisora, proporcionando mediciones más concretas de los niveles que se reciben en un determinado lugar, procedentes de un emisor puntual). Ambos métodos ofrecen resultados muy dispares en las mediciones realizadas en el campo a diferentes distancias de las antenas (obs. pers.).


POSIBLES EFECTOS SOBRE LAS AVES La revisión bibliográfica precedente muestra que las radiaciones de microondas pulsadas de telefonía pueden producir efectos especialmente sobre los sistemas nervioso, cardiovascular, inmunitario y reproductor: — Daños en el sistema nervioso por alteración del electroencefalograma, la modificación de la respuesta neuronal o la permeabilización de la barrera hematoencefálica. — Alteración de los ritmos circadianos (sueño-vigilia) por interferencias con la glándula pineal y desajustes hormonales. — Cambios en el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. — Deterioro de la salud y de la inmunidad hacia agentes patógenos, debilidad, agotamiento, deterioro del plumaje y problemas de crecimiento. — Problemas en la construcción del nido o alteración de la fertilidad, el volumen de puesta, el desarrollo embrionario, el porcentaje de eclosiones o la supervivencia de los pollos. — Efectos genéticos como malformaciones, problemas de locomoción, albinismos y melanismos parciales, o promoción de tumores. Las microondas pueden estar afectando negativamente a las poblaciones de aves, en los lugares con elevada contaminación electromagnética. Las aves por poseer sistemas magnéticos de navegación tienen capacidad para percibir los campos magnéticos (Liboff & Jenrow, 2000). Por esta razón podrían evitar activamente estas zonas (Balmori, 2003). Las especies más vulnerables es previsible que sean las que tienen la costumbre de alimentarse, cantar, dormir o instalar el nido en lugares elevados o desprotegidos, como tejados, antenas o cables. Varios millones de pájaros de 230 especies mueren anualmente por colisiones con las torretas de telecomunicaciones en Estados Unidos durante la migración (Shire et al., 2000). Todavía no se conoce la causa concreta de los accidentes, aunque se sabe que se producen especialmente durante las noches de niebla o mal tiempo. Las aves manejan varios sistemas de orientación: las estrellas, el sol, el conocimiento de la orografía y el campo magnético terrestre (Liboff & Jenrow, 2000). La iluminación de las torres de telecomunicación podría atraer a las aves en la oscuridad, pero también es posible que los accidentes se produzcan en circunstancias de poca visibilidad por una alteración de alguno de los sistemas de navegación (percepción del campo magnético terrestre) por las radiaciones electromagnéticas de las antenas. Se hace necesaria más investigación en este aspecto. En las áreas más contaminadas por las radiaciones electromagnéticas (radio aproximado de 300-500 metros de una antena, en la dirección de emisión del lóbulo principal), se produce un deterioro del hábitat óptimo para la permanencia de las aves, que puede ocasionar el abandono de las áreas de cría o los dormideros (Balmori, 2003). Teniendo en cuenta los efectos acumulativos de estas radiaciones (Adey, 1996), el tiempo de permanencia es de gran importancia para valorar los efectos producidos sobre las aves. La contaminación electromagnética no es exclusiva de los núcleos urbanos, puesto que las infraestructuras viarias, montañas o los promontorios en la costa albergan con frecuencia emisores, instalados con el fin de cubrir una gran superficie territorial. Los efectos de las antenas sobre el hábitat de las aves son difíciles de cuantificar, pero podrían ocasionar su deterioro, generando áreas de silencio sin machos cantores ni parejas reproductoras. El impacto sobre el ecosistema podría acentuarse por el efecto de las radiaciones sobre las poblaciones de invertebrados presa y sobre las plantas que reducirían el alimento disponible para las aves (Balmori, 2003). PROPUESTA DE INVESTIGACIONES Las aves pueden cumplir un buen papel como bioindicadoras. Su cráneo más delgado, su libertad de movimientos y la utilización de lugares con altos niveles de radiación electromagnética les confiere especial vulnerabilidad. Como futuras líneas de investigación sugerimos realizar seguimientos a largo plazo del éxito de cría, de los dormideros y de la utilización del hábitat por especies cuyo comportamiento les puede hacer más vulnerables a las ondas.

Para demostrar el efecto concluyente de las radiaciones de telefonía móvil sobre las aves es necesario abordar investigaciones en los que se incluya un grupo control (no expuesto) y otro experimental. Este planteamiento metodológico es complicado en la actualidad, teniendo en cuenta la casi absoluta ubicuidad de estas radiaciones. Los trabajos que intenten correlacionar la evolución numérica o presencia de aves con los resultados de las mediciones de los campos electromagnéticos de radiofrecuencias también pueden ser de gran interés. La investigación de las poblaciones de parques urbanos y de territorios circundantes a instalaciones de telefonía en el campo puede ser prioritaria. Un radio de un kilómetro cuadrado y el trazado de circunferencias concéntricas a distancias intermedias pueden ser útiles para investigar resultados diferenciales entre áreas, dependiendo de su proximidad y de los correspondientes niveles de radiación electromagnética. En estos estudios se deberá tener en cuenta la dirección del lóbulo principal de radiación. También puede ser de gran interés la realización de estudios con aves en cautividad sometidas a microondas en laboratorio.

CONSIDERACIONES FINALES La contaminación electromagnética por microondas debería ser considerada un agente potencial del descenso de algunas poblaciones de aves. En el Reino Unido, donde la legislación es especialmente permisiva en este aspecto (los niveles permitidos de microondas son 20 veces superiores a los de España), se ha producido en los últimos años un declive acusado de varias especies de aves urbanas (Raven et al, 2003). Su coincidencia en el tiempo con el despliegue de la telefonía móvil no tiene porque ser necesariamente una relación causa-efecto, paro la posible relación de ambas circunstancias debería ser investigada. A pesar de que este tipo de contaminación es considerado por algunos expertos como el más novedoso y grave en la actualidad (Hyland, 2001), todavía no se han desarrollado sistemas de inspección y control que eviten sus efectos perniciosos sobre los seres vivos. Algunos de los mecanismos biológicos de actuación de las radiaciones de microondas todavía son desconocidos, aunque varios efectos sobre los seres vivos, por debajo de los niveles autorizados actualmente, han sido suficientemente documentados. La industria de telefonía podría estar aprovechando la complejidad de los procesos biológicos y físicos implicados, para tratar de crear un ambiente de inocuidad, negando de forma reiterada la existencia de efectos perjudiciales sobre los seres vivos. Por esta razón los informes relacionados con animales son de especial valor, ya que en este caso no puede alegarse que sus efectos son psicosomáticos (Hyland, 2000). No deberían existir zonas de uso continuado a la altura de las antenas ni en el interior del haz emisor en un radio de varios centenares de metros. La restricción del acceso a la fauna presenta especial complejidad, razón por la que la reducción de la potencia de emisión de las antenas se presenta como la única solución viable y efectiva para prevenir sus efectos. Muchos investigadores postulan la necesidad de una reducción drástica de los niveles emitidos sobre las personas y los ecosistemas, que es técnicamente viable aunque más costosa para la industria (Hyland, 2001; Haumann et al., 2002). Mientras avanzan las investigaciones, los niveles de exposición de los seres vivos no deberían superar 0,1 µW/cm2 de densidad de potencia, como se ha recomendado en numerosos congresos internacionales y publicaciones. También puede representar un avance la investigación sobre sistemas emisor/receptor de potencias más reducidas que las actuales (Cooper & Golburg, 1996; Cooper, 2003) La controversia es frecuente cuando desde el mundo científico se reconocen efectos sobre la salud y el medio ambiente que pueden ocasionar grandes pérdidas económicas. El bioelectromagnetismo se encuentra en la frontera entre varias disciplinas alejadas históricamente. Algunos autores sostienen que estamos asistiendo a un cambio de paradigma en biología (Adey, 2003), que rompe con la tradición impuesta desde la física tradicional y las ingenierías que proponían básicamente que las radiaciones no ionizantes no son peligrosas para la vida. Ante el panorama descrito aquí, las investigaciones y seguimientos de la fauna y de otros seres vivos que habitan cerca de las antenas y el apoyo a las mismas por las autoridades medioambientales y sanitarias nos parecen perentorias.
Ardeola 51(2), 2004, 477-490

AGRADECIMIENTOS.—M. Díaz, J. J. Sanz y varios revisores anónimos mejoraron con sus comentarios sucesivos manuscritos. César Balmori hizo algunas puntualizaciones técnicas. El Centro de Información y Documentación Ambiental de Castilla y León me facilitó algunos artículos.

BIBLIOGRAFÍA
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Alfonso BALMORI*
C/ Navarra, 1 - 5ºB, E-47007 Valladolid, España.


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viernes, 4 de noviembre de 2011

estudio sobre moviles en Dinamarca



BMJ 2011; 343:d6387 Doi: 10.1136/bmj.d6387 (Publicado el 20 de octubre de 2011)
ACCESO ABIERTO
Patrizia Frei, tesis doctoral, Aslak H Poulsen, tesis doctoral, Christoffer Johansen, professor , Jørgen H Olsen, director, Marianne Steding-Jessen, estadístico, Joachim Schüz, jefe de sección.
Afiliaciones del autor
1.-Instituto de Epidemiología del Cáncer, Sociedad del cáncer danesa, Strandboulevarden 49, 2100 Copenhague, Dinamarca
2.- International Agencia para Investigación del Cáncer (IARC), Sección de Ambiente y Radiación, 150 Cours Albert Thomas, 69372 Lyon CEDEX 08, Francia
Correspondencia a: P Frei, Departamento de Epidemiología y Salud pública, Instituto suizo de de Salud pública, Socinstrasse 57, Apartado de correos, 4002 Basilea, Suiza frei@cancer.dk
Aceptado el 12 de septiembre de 2011

Extracto
Objetivo: investigar el riesgo de tumores en el sistema nervioso central entre los usuarios de teléfonos móviles en Dinamarca.
Diseño del estudio de cohorte a escala nacional (Dinamarca)
Participantes: Todos los daneses mayores de 30 años de nacidos en Dinamarca después de 1925, subdividido en usuarios y no usuarios de teléfonos móviles, desde 1995.
El resultado principal mide el riesgo de tumores del sistema nervioso central, identificado por completo el Registro del Cáncer en Dinamarca. Se tuvo en cuenta las frecuencia de uso según el sexo, la edad, el periodo de uso, el nivel educativo y los ingresos económicos.

Resultados
Se evaluaron a 358.403 personas, lo que supone un total acumulado en los años en los que se ha llevado el registro de 3,8 millones. En el período 1990-2007 se registraron 10.729 casos de tumores en el sistema nervioso central. El riesgo de sufrir un tumor tenía un índice cercano a la unidad, tanto en hombres como en mujeres. Cuando se restringe el estudio a los individuos que han empleado la telefonía móvil en un período más amplio, es decir, los 13 años de uso, el índice se situaba en 1.03 (intervalo del confianza del 95%, de 0.83 a 1, 27) en los hombres y en 0.91 (0,41 a 2,04) en las mujeres. Entre aquellos que venían utilizando el teléfono móvil durante un período de 10 años, el índice era de 1,04 (0,85 a 1,26) en los hombres y 1,04 (0,56 a 1,95) en las mujeres, en lo referente al glioma; y 0,90 (0,57 a 1,42) en los hombres y 0,93 (0,46 a 1,87) en las mujeres, en lo referente al meningioma No había indicios de una relación entre la respuesta y la dosis, bien por el tiempo de utilización del teléfono móvil o por la posición anatómica del tumor – es decir, las regiones del cerebro más cercanas al lugar de colocación del teléfono, por lo general sostenido junto a la cabeza-.

Conclusiones
En esta actualización de un estudio de cohorte a escala nacional sobre el uso de telefonía móvil, se encontró que no había un mayor riesgo de padecer tumores del sistema nervioso central, proporcionando pocas pruebas para una asociación de causa.

24 · 10 · 2011 -
La radiación de telefonía móvil podría ser detectada por el cerebro humano
Denis L Henshaw, Profesor emérito de Efectos de la Radiación en los seres humanos
Escuela de Química de la universidad de Bristol Cantocks Close, Bristol, BS8 1TS

Re: Uso de teléfonos móviles y riesgo de tumores cerebrales: actualización del estudio de cohorte danés. Frei, et al. 343:doi:10.1136/bmj.d6387
En su introducción, Frei et al. [1] dicen: "Hasta ahora, el mecanismo de interacción de las radiaciones electromagnéticas (EFM) con los seres vivos, efectos no térmicos, es desconocido”. Esta declaración no concuerda con los conocimientos científicos.
Los teléfonos móviles típicamente tienen tres tipos de emisiones EMF asociadas con ellos: en el sistema de GSM, una radiofrecuencia de 900 MHz, que lleva asociado una pulsación de 217Hz y un campo magnético de muy de baja frecuencia (ELFO MF) que se asoció con la batería [2]. El componente de ELFO ha sido hasta ahora ignorado en todos los estudios epidemiológicos de exposición de telefonía móvil y cáncer. Durante el uso del teléfono, este componente ELFO expone al cerebro a MFs en los límites de hasta unas decenas de micro-teslas, por encima de la intensidad de los campos de baja frecuencia que se han asociado repetidamente con el riesgo de sufrir una mayor cantidad de tumores cerebrales en los adultos [3,4].

Animales de diferentes especies pueden detectar pequeños cambios del campo magnético terrestre, lo cual utilizan para orientarse. Las palomas mensajeras y los tritones tienen una gran sensibilidad a los campos magnéticos del orden de 0,01 micro-tesla y una sensibilidad a la brújula magnética por debajo de los 0,2º [5]. Se conocen dos tipos de receptores magnéticos [6, 7], una basado en las estructuras formadas por partículas de magnetita, y otro basado en una brújula química que explota el mecanismo de los pares de radicales libres, en el que los campos electromagnéticos de baja intensidad alteran el estado cuántico del espín de los electrones no apareados en un par de radicales libres. Ambos mecanismos son relevantes para la interacción de los campos electromagnéticos producidos por los teléfonos móviles en los seres humanos.

El cerebro humano contiene partículas de magnetita [8], de unos 600 nm de tamaño, que a la temperatura corporal pueden transducir tanto campos electromagnéticos de baja intensidad como microondas [9, 10].

Los campos electromagnéticos de baja intensidad pueden aumentar la vida de los pares de radicales libres, debió a un cambio en su estado cuántico. Una mayor permanencia de los radicales libres puede causar un mayor daño biológico, por ejemplo al ADN. Los niveles de energía implicados son aproximadamente diez millones de veces por debajo del umbral térmico, correspondiendo con la energía necesaria para accionar un interruptor cuántico.

Hay pruebas convincentes de que la brújula magnética de las aves utilizan unas proteínas llamadas criptocromos situadas en la retina de sus ojos [12], mejor conocidas por su función en el control de los ritmos circadianos. La brújula puede verse afectada por los campos de radiofrecuencia. En América se observó que los campos de 1,2 MHz que creaban un campo de 0.0018 microteslas, interferían con las cucarachas, siendo campos muy por debajo de las actuales directrices ICNIRP de exposición pública [14]. Existe evidencia de que los criptocromos humanos magneto-sensibles [15] alterados por los campos electromagnéticos de baja frecuencia interfieren en los ritmos circadianos del hombre [16].

La IARC ha clasificado recientemente a la radiación electromagnética en el grupo 2B, posiblemente cancerígena, en base al estudio epidemiológico y a la exposición acumulada de la radiación producida por la telefonía móvil, siendo mayor el peligro de sufrir tumores en los usuarios que lo utilizan de forma habitual [17]. La investigación sobre los posibles efectos en la salud de los teléfonos móviles debería concentrarse ahora en el diseño de estudios epidemiológicos teniendo en cuenta la exposición más relevante y en la investigación de aquellas formas de radiación que pueden aumentar los riesgos de tumores cerebrales u otros resultados adversos. Mientras tanto, se debe tener precaución ante una exposición excesiva y esta medida debiera ser alentada.

Referencias:
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5. Gould JL. Navegación de Animal de 2010: Longitud por fin. Curr Biol 21; R226 DOI: 10.1016/j.cub.2011.01.063
6. Lohmann KJ. 2010. Percepción de campo magnético. Naturaleza 464:1140-1142.
7. Phillips JB, Muheim R, Jorge PE. 2110. Una perspectiva behaviorística en la biofísica de la brújula magnética ligera y dependiente: ¿una relación entre percepción direccional y espacial? J Exp Biol 213, 3247-3255. doi:10.1242/jeb.020792.
8. Kirschvink JL, Kobayashi-Kirschvink A, Woodford BJ. 1992. Magnetite biomineralization en el cerebro humano. PNAS EE. UU 89:7683-7687.
9. Vanderstraeten J, Gillis P. 2010. Evaluación teórica de Magnetoreception de Campos de frecuencia del Poder. Bioelectromagnetics 31:371 - 379.
10. Kirschvink JL. 1996. Absorción microondas por Magnetite: Un Mecanismo Posible para Enganche Niveles No termales de Radiación a Sistemas Biológicos. Bioelectromagnetics 17:187-194.
11. Brocklehurst R, McLauchlan KA 1996. Mecanismo radical libre para los efectos de campos electromagnéticos ambientales en sistemas biológicos. Intervalo J Radiat Biol. 69:3-34.
12. Ritz T, Wiltschko R, Hore PJ, Rodgers CT, Stapput K, Thalau P, Timmel CR, Wiltschko W. 2009. La brújula magnética de aves está basada en una molécula con la sensibilidad direccional óptima. Biophys J. 96, 3451-3457. (doi:10. 1016/j.bpj.2008.11.072)
13. ¿V? ¿cha M, P?? ¿ov? ¿T, y Mark? ¿ta Kv?? ¿alov? M de 2009. Los campos magnéticos de radiofrecuencia interrumpen magnetoreception en la cucaracha americana. J Exp Biol. 212; 3473-3477.
14. Pautas de ICNIRP 1998: Comisión Internacional de Protección de No radiación de ionización: Pautas para limitar exposición a campo eléctrico, magnético y electromagnético que varía el tiempo (hasta 300 GHz). Salud Phys 74 (4):494-522.
15. Foley LE, Gegear1 RJ, Reppert SM. 2011. Cryptochrome humano expone magnetosensitivity ligero y dependiente. Naturaleza Comm. DOI: 10.1038/ncomms1364
16. Henshaw DL, Reiter RJ. 2005. ¿Causan los campos magnéticos el peligro mayor de la leucemia de infancia vía la interrupción melatonin? Bioelectromagnetics Suppl 7:S86-S97.
17. Grupo de trabajo de Monografía IARC, Carcinogenicidad de campos electromagnéticos radiofrequency. Lancet Oncol. Julio de 2011; 12 (7):624-6.


Un estudio científico muy pobre que no debiera ser tenido en cuenta
Alasdair M de Philips, Ingeniero y el científico Graham Lamburn
Powerwatch (organización no gubernamental del Reino Unido)
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Se han dejado al margen algunos efectos y presenta omisiones que restan mérito a la calidad de los datos obtenidos con respecto al estudio anterior, publicado en 2006 [1].

El primer defecto es el de la identificación de los usuarios de la telefonía móvil entre 1987 y 1995. 620.602 usuarios tempranos se tuvieron en cuenta en el total de los datos, pero se excluyeron 200.507 usuarios al desconocerse su nombre, dejando solamente a 420.095 usuarios iniciales. Esta actualización ha excluido a más de 61.692 usuarios tempranos, lo que hace una tasa del 58% de los usuarios tempranos. El 42% restante es etiquetado como no usuario ( que es el grupo mayoritario, según admite el autor, de usuarios en el conjunto de datos).

Incluso del 58% de los restantes usuarios identificados no existe ninguna información sobre el uso que hacen actualmente del teléfono móvil, utilizando el número de años que figuran como dados de alta en la telefonía móvil desde 1995 – no se tiene ninguna información sobre la exposición actual- a pesar de que se usa con mucha frecuencia el término exposición en el estudio. En la actualización de 2011 sobre la carciogenicidad de los campos electromagnéticos, 30 científicos del IARC fueron muy críticos con los defectos del estudio original. “En este estudio, el hecho de estar dado de alto en la telefonía móvil se ha considerado como un sustituto de usuario del teléfono móvil, lo cual podría haber ocasionado distorsión en la evaluación de la exposición.” [2]

Una limitación aún mucho mayor del estudio es el grupo clasificado como no dado de alta, que es considerado un grupo de individuos que no están expuestos a la telefonía móvil. En la parte superior se encuentra el 42% de los identificados originalmente, aumentando la población danesa que se ha abonado a la telefonía móvil desde un 10% en 1995 a un 95% entre 1995 y 2004. Esto no significa únicamente que una mayoría significativa de la categoría de no abonados serían usuarios de teléfonos móviles, sin que muchos de los cuales habrían usado el teléfono móvil por un período de más de 10 años, a pesar de estar clasificados en el grupo de no usuarios. Este factor de confusión hace que realizar comparaciones significativas de datos sea imposible.
Finalmente, los autores no hicieron ningún esfuerzo en controlar cualquier otra forma de exposición a las radiaciones electromagnéticas. El autor primario (Frei) ha demostrado que sólo en torno al 30 % de la exposición a microondas sería por el uso del teléfono móvil[3], con aproximadamente un 30 % de teléfonos inalámbricos, un 30 % de estaciones base de telefonía móvil y el 10 % otras fuentes. Otras exposiciones podrían ser muy relevantes, ya que Lennart el Hardell ha mostrado repetidamente aumentos de tumores cerebrales asociados con el uso de teléfono sin hilos [4], una tecnología que ha estado en uso extendido desde 1995.
Es confuso como este último estudio puede realizar una nueva contribución a la literatura existente sobre teléfonos móviles y tumores cerebrales, ya que contiene defectos considerablemente peores que la investigación del grupo de INTERPHONE o que los estudios publicados por Lennart Hardell. La magnitud de las limitaciones en esta investigación impide realizar análisis significativos y las conclusiones son prácticamente imposibles.
También resulta confuso cómo este estudio se supone puede ayudar a doctores y otros profesionales de la salud a tomar mejores decisiones que mejorarán los resultados en los pacientes, tal y como se dice en [5] la publicación del BMJ.
Sinceramente Alasdair Philips y Graham Lamburn
1. Schuz J, et al. (2006) uso de Telefonía celular y riesgo de cáncer: actualización de una cohorte danesa de escala nacional. JNCI 2006. 98:1707-13.
2. Grupo de trabajo de Monografía IARC, Carcinogenicidad de campos electromagnéticos radiofrequency. Lanceta Oncol. Julio de 2011; 12 (7):624-6.
3. Frei P, y Al-, (2010) Clasificación de exposición personal a radiofrecuencia campos electromagnéticos (RF-EMF) para investigación epidemiológica: Evaluación de métodos de evaluación de exposición diferentes., octubre de 2010 de Intervalo de Environ; 36 (7):714-20
4. El Hardell L, Carlberg M, Hansson Mild K. (2011) análisis Reunido del control del caso estudia en tumores cerebrales malévolos y el uso de teléfonos móviles y teléfonos sin hilos incluso vida y sujetos difuntos. Intervalo J Oncol. Mayo de 2011; 38 (5):1465-74. Doi: 10.3892/ijo.2011.947. Epub 2011 el 17 de febrero.
5. Sitio web de BMJ. ¿Qué publica el BMJ?
Amboss estamos implicados en Powerwatch, una pequeña organización no gubernamental del Reino Unido, que desde el año 1987 se dedica al campo de exposición a campos electromagnéticos. Aconsejamos actualmente precaución en el uso del teléfono móvil, sobre todo en el caso de los niños.



Vini G. Khurana, neurocirujano y Profesor asociado
Facultad de medicina universitaria Nacional australiana
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El estudio de cohorte realizado en Dinamarca sobre la relación entre el uso del teléfono móvil y la incidencia en la aparición de tumores cerebrales quizás se haya exagerado en cuanto a su importancia a largo plazo. Si bien el estudio de Frei y al [Ref.1] es ampliamente reconocido, habría que hacer algunas preguntas a los autores sobre selección de participantes, exposición e incidencia de tumores:

1.SELECCIÓN: ¿ A qué subgrupo que aplican exactamente los resultados? Es posible que considerado el uso del teléfono en grupos de población, tales los usuarios corporativos (tales como ejecutivos, empresarios, funcionarios gubernamentales, trabajadores de la industria de telecomunicaciones, agentes, personal de los medios de comunicación, abogados y médicos, cuyo abono forma parte de una cuenta corporativa), los niños y los adolescentes y las personas con un historial familiar (por ejemplo, predisposición genética al cáncer) tendrían un mayor riesgo en desarrollar un tumor cerebral tras la exposición a un campo cercano de radiación electromagnética procedente del teléfono móvil, durante un largo período de exposición ( de 10 a 20 años). Sin embargo, como se indica en la Figura 1 de su estudio [ref. 1], todas estas subpoblaciones quizás estén más predispuestas a padecer un tumor (en total 206 174, casi el 30% de los 723 421 registros elegidos) fueron excluidos de la participación y / o del análisis estadístico. El registro y análisis de los datos de estos importantes subgrupos sin duda podría haber supuesto una mejora en nuestro conocimiento.
2.EXPOSICIÓN: Si los registros reales de usuarios de teléfono móvil no se pueden conseguir, ¿por qué el número de usuarios del teléfono móvil no se ha estimado en este estudio por otros medios de extrapolación? Esta omisión es muy importante, dado que el estudio INTERPHONE realizado en 13 países [ref.2] encontró un aumento significativo de riesgo de glioma entre el decil más alto (> de 1640 horas) de tiempo acumulado en el uso del teléfono móvil, un hallazgo que apoya un anterior análisis de riesgo de sufrir un tumor cerebral a largo plazo (>= a 10 años) a los usuarios de teléfono móvil [ref.3]

3.INCIDENCIA: ¿El aumento en más de 10 veces en el número de tumores cerebrales a largo plazo entre los abonados en los 5 años de seguimiento entre los "autores de publicaciones actuales y anteriores reflejan un incremento real anual de la incidencia de tumores dentro de la cohorte? Las más recientes tasas de incidencia de tumores cerebrales en la población occidental se encuentra en un rango de entre 11 [ref. 4] y 19 [ref. 5] por cada 100.000 personas y año. En la publicación anterior [ref.6], que tuvo un seguimiento hasta el año 2002, los autores informaron de 28 casos de tumores cerebrales en los abonados. En la presenta publicación [ref.1], con un seguimiento hasta 2007, se informa de 316 casos. ¿Cuál fue la incidencia anual de tumores cerebrales primarios en esta cohorte durante la duración de seguimiento?
Bibliografía:
[En cuanto a 1:] Frei P, Poulsen AH, Johansen C, et al. Uso de teléfonos móviles y riesgo de tumores cerebrales: actualización de estudio de cohorte danés. BMJ 2011; 343.
[En cuanto a 2:] Grupo de estudio de INTERFONO. Riesgo de tumor cerebral con relación a uso de telefonía móvil: resultados del estudio de control del caso internacional de INTERFONO. Intervalo J Epidemiol 2010; 39:675-94.
[En cuanto a 3:] Khurana VG, Teo C, Kundi M, et al. Teléfonos celulares y tumores cerebrales: una revisión incluso los datos epidemiologic a largo plazo. Surg Neurol 2009; 72:205-14; discusión 14-15.
[En cuanto a 4:] Dobes M, Shadbolt B, Khurana VG, et al. Un estudio de multicentro de frecuencia de tumor cerebral primario en Australia (2000-2008). Neuro Oncol 2011; 13:783 - 790.
[En cuanto a 5:] CBTRUS Informe Estadístico. Los tumores de sistema nervioso central y cerebrales primarios diagnosticados en los Estados Unidos en 2004-2007. Registro de Tumor cerebral central de los Estados Unidos. http://cbtrus.org/reports/reports.htm l (descargado el 22 de octubre de 2011).
[En cuanto a 6:]. Schuz J, Jacobsen R, Olsen JH, et al. Uso de telefonía celular y riesgo de cáncer: actualización de una cohorte danesa de escala nacional. J Natl Instituto de Cáncer 2006; 98:1707-13.
Intereses competidores: Ninguno declarado. Publicado el 22 de octubre de 2011