INTRODUCCION

Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia.

The Lost Worlds of 2001 - Arthur C. Clarke


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sábado, 20 de febrero de 2010

entrevista con el profesor Bardasano

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OTRO ARTICULO INTERESANTE (22.4.20109)

http://www.articuloss.com/la-incidencia-del-electromagnetismo-en-la-persona/

Pero el mayor peligro proviene de las denominadas radiaciones no ionizantes, es decir, las de muy baja frecuencia. Estas son muy perjudiciales para nuestro organismo ya que, cuanto más baja es la frecuencia de un campo, más penetra en el cuerpo humano. En esta categoría se incluyen no sólo los microondas, sino buena parte de los equipos de comunicaciones militares -que utilizan frecuencias que oscilan desde unos pocos megaherzios hasta los 300 gigaherzios-, y las líneas de transmisión de energía eléctrica, como los televisores, cuyas frecuencias son de hasta 1.000 herzios. Antenas, emisoras de radio y televisión, enlaces, repetidores y un largo etcétera de aparatos empleados en telecomunicaciones son también peligrosos generadores de campos electromagnéticos de los que no podemos escapar. Los primeros indicios de la perniciosidad de este tipo de radiaciones surgieron a raíz de las molestias que comenzaron a padecer los controladores de radar en Estados Unidos, frecuentemente aquejados por jaquecas, mareos, fatiga ocular o irritabilidad.
Muy interesante cuando nos aporta en su valioso informe, que hay casos en los que la dificultad para conciliar el sueño podría estar relacionada con las llamadas micropulsaciones. Estas son ondas muy tenues -de 12 a 14 ciclos por segundo, y de 30 a 50 microvoltios- que interfieren por resonancia en las frecuencias de las ondas alfa emitidas por el cerebro en los procesos oníricos. Por el contrario, en otros casos, hay frecuencias, como las de los televisores, que inducen al sueño de forma hipnótica. Cabe esperar que los campos magnéticos asociados producidos por determinados procesos fisiológicos como los de las ondas bioeléctricas generadas en las neuronas y fibras musculares- interactúen con aquellos que se generan en el exterior, que a su vez producen modificaciones en la liberación de neurotransmisores, responsables de una serie de importantes metabolismos en el cuerpo y la mente. Este es un terreno relativamente nuevo, pero que promete muchas sorpresas a lo largo de los próximos años.
Situada a la altura del entrecejo, en medio del cerebro, la glándula pineal -que según los místicos es la sede del alma- es una pequeñísima pero básica estructura, capaz de poner en marcha procesos metabólicos en todo el organismo.

El investigador José Luis Bardasano, director del Instituto de Bioelectromagnetismo Alonso de Santa Cruz, en la Universidad de Alcalá de Henares, ha estudiado las correlaciones entre la actividad de esta glándula y los campos electromagnéticos y magnéticos exteriores. En su opinión, la pineal puede comportarse como un magnetorreceptor, modificando su actividad por influencia de los campos magnéticos, sobre todo aquellos de frecuencias bajas. Esto genera alternaciones de comportamiento, trastornos depresivos e incluso puede modificar el efecto que sobre el organismo tienen algunos fármacos, especialmente los opiáceos. Los campos electromagnéticos tienen el mismo efecto sobre esta glándula que la luz: inhiben la secreción de melatonina, proceso que podría provocar alteraciones inmunitarias, insomnio y cambios repentinos de humor.

Fuente: Revista Año Cero, artículo El Electromagnetismo invisible por Pablo Villarubia.



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