INTRODUCCION

Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia.

The Lost Worlds of 2001 - Arthur C. Clarke


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viernes, 4 de noviembre de 2011

estudio sobre moviles en Dinamarca



BMJ 2011; 343:d6387 Doi: 10.1136/bmj.d6387 (Publicado el 20 de octubre de 2011)
ACCESO ABIERTO
Patrizia Frei, tesis doctoral, Aslak H Poulsen, tesis doctoral, Christoffer Johansen, professor , Jørgen H Olsen, director, Marianne Steding-Jessen, estadístico, Joachim Schüz, jefe de sección.
Afiliaciones del autor
1.-Instituto de Epidemiología del Cáncer, Sociedad del cáncer danesa, Strandboulevarden 49, 2100 Copenhague, Dinamarca
2.- International Agencia para Investigación del Cáncer (IARC), Sección de Ambiente y Radiación, 150 Cours Albert Thomas, 69372 Lyon CEDEX 08, Francia
Correspondencia a: P Frei, Departamento de Epidemiología y Salud pública, Instituto suizo de de Salud pública, Socinstrasse 57, Apartado de correos, 4002 Basilea, Suiza frei@cancer.dk
Aceptado el 12 de septiembre de 2011

Extracto
Objetivo: investigar el riesgo de tumores en el sistema nervioso central entre los usuarios de teléfonos móviles en Dinamarca.
Diseño del estudio de cohorte a escala nacional (Dinamarca)
Participantes: Todos los daneses mayores de 30 años de nacidos en Dinamarca después de 1925, subdividido en usuarios y no usuarios de teléfonos móviles, desde 1995.
El resultado principal mide el riesgo de tumores del sistema nervioso central, identificado por completo el Registro del Cáncer en Dinamarca. Se tuvo en cuenta las frecuencia de uso según el sexo, la edad, el periodo de uso, el nivel educativo y los ingresos económicos.

Resultados
Se evaluaron a 358.403 personas, lo que supone un total acumulado en los años en los que se ha llevado el registro de 3,8 millones. En el período 1990-2007 se registraron 10.729 casos de tumores en el sistema nervioso central. El riesgo de sufrir un tumor tenía un índice cercano a la unidad, tanto en hombres como en mujeres. Cuando se restringe el estudio a los individuos que han empleado la telefonía móvil en un período más amplio, es decir, los 13 años de uso, el índice se situaba en 1.03 (intervalo del confianza del 95%, de 0.83 a 1, 27) en los hombres y en 0.91 (0,41 a 2,04) en las mujeres. Entre aquellos que venían utilizando el teléfono móvil durante un período de 10 años, el índice era de 1,04 (0,85 a 1,26) en los hombres y 1,04 (0,56 a 1,95) en las mujeres, en lo referente al glioma; y 0,90 (0,57 a 1,42) en los hombres y 0,93 (0,46 a 1,87) en las mujeres, en lo referente al meningioma No había indicios de una relación entre la respuesta y la dosis, bien por el tiempo de utilización del teléfono móvil o por la posición anatómica del tumor – es decir, las regiones del cerebro más cercanas al lugar de colocación del teléfono, por lo general sostenido junto a la cabeza-.

Conclusiones
En esta actualización de un estudio de cohorte a escala nacional sobre el uso de telefonía móvil, se encontró que no había un mayor riesgo de padecer tumores del sistema nervioso central, proporcionando pocas pruebas para una asociación de causa.

24 · 10 · 2011 -
La radiación de telefonía móvil podría ser detectada por el cerebro humano
Denis L Henshaw, Profesor emérito de Efectos de la Radiación en los seres humanos
Escuela de Química de la universidad de Bristol Cantocks Close, Bristol, BS8 1TS

Re: Uso de teléfonos móviles y riesgo de tumores cerebrales: actualización del estudio de cohorte danés. Frei, et al. 343:doi:10.1136/bmj.d6387
En su introducción, Frei et al. [1] dicen: "Hasta ahora, el mecanismo de interacción de las radiaciones electromagnéticas (EFM) con los seres vivos, efectos no térmicos, es desconocido”. Esta declaración no concuerda con los conocimientos científicos.
Los teléfonos móviles típicamente tienen tres tipos de emisiones EMF asociadas con ellos: en el sistema de GSM, una radiofrecuencia de 900 MHz, que lleva asociado una pulsación de 217Hz y un campo magnético de muy de baja frecuencia (ELFO MF) que se asoció con la batería [2]. El componente de ELFO ha sido hasta ahora ignorado en todos los estudios epidemiológicos de exposición de telefonía móvil y cáncer. Durante el uso del teléfono, este componente ELFO expone al cerebro a MFs en los límites de hasta unas decenas de micro-teslas, por encima de la intensidad de los campos de baja frecuencia que se han asociado repetidamente con el riesgo de sufrir una mayor cantidad de tumores cerebrales en los adultos [3,4].

Animales de diferentes especies pueden detectar pequeños cambios del campo magnético terrestre, lo cual utilizan para orientarse. Las palomas mensajeras y los tritones tienen una gran sensibilidad a los campos magnéticos del orden de 0,01 micro-tesla y una sensibilidad a la brújula magnética por debajo de los 0,2º [5]. Se conocen dos tipos de receptores magnéticos [6, 7], una basado en las estructuras formadas por partículas de magnetita, y otro basado en una brújula química que explota el mecanismo de los pares de radicales libres, en el que los campos electromagnéticos de baja intensidad alteran el estado cuántico del espín de los electrones no apareados en un par de radicales libres. Ambos mecanismos son relevantes para la interacción de los campos electromagnéticos producidos por los teléfonos móviles en los seres humanos.

El cerebro humano contiene partículas de magnetita [8], de unos 600 nm de tamaño, que a la temperatura corporal pueden transducir tanto campos electromagnéticos de baja intensidad como microondas [9, 10].

Los campos electromagnéticos de baja intensidad pueden aumentar la vida de los pares de radicales libres, debió a un cambio en su estado cuántico. Una mayor permanencia de los radicales libres puede causar un mayor daño biológico, por ejemplo al ADN. Los niveles de energía implicados son aproximadamente diez millones de veces por debajo del umbral térmico, correspondiendo con la energía necesaria para accionar un interruptor cuántico.

Hay pruebas convincentes de que la brújula magnética de las aves utilizan unas proteínas llamadas criptocromos situadas en la retina de sus ojos [12], mejor conocidas por su función en el control de los ritmos circadianos. La brújula puede verse afectada por los campos de radiofrecuencia. En América se observó que los campos de 1,2 MHz que creaban un campo de 0.0018 microteslas, interferían con las cucarachas, siendo campos muy por debajo de las actuales directrices ICNIRP de exposición pública [14]. Existe evidencia de que los criptocromos humanos magneto-sensibles [15] alterados por los campos electromagnéticos de baja frecuencia interfieren en los ritmos circadianos del hombre [16].

La IARC ha clasificado recientemente a la radiación electromagnética en el grupo 2B, posiblemente cancerígena, en base al estudio epidemiológico y a la exposición acumulada de la radiación producida por la telefonía móvil, siendo mayor el peligro de sufrir tumores en los usuarios que lo utilizan de forma habitual [17]. La investigación sobre los posibles efectos en la salud de los teléfonos móviles debería concentrarse ahora en el diseño de estudios epidemiológicos teniendo en cuenta la exposición más relevante y en la investigación de aquellas formas de radiación que pueden aumentar los riesgos de tumores cerebrales u otros resultados adversos. Mientras tanto, se debe tener precaución ante una exposición excesiva y esta medida debiera ser alentada.

Referencias:
1. Frei P, Poulsen AH, Olsen JH, Schuz J. Uso de 2011 de teléfonos móviles y riesgo de cerebro tumours:update de estudio de cohorte danés. BMJ 2011; 343:d6387 Doi: 10.1136/bmj.d6387
2. Tuor M, Ebert S, Schuderer J, Kuster N. Assessment de Exposición de ELFO de Microteléfonos de GSM y desarrollo de un Sistema de Exposición de RF/ELFO Optimizado para Estudios de Voluntarios Humanos. Fundación para Investigación en Tecnologías de la información en Sociedad, Informe: Registro de BOLSO. Núm. 2.23.02.-18/02.001778, Zurich, enero de 2005.
3. O’Carroll MJ, Henshaw DL. 2008. Agregación de pruebas epidemiológicas: comparación de dos revisiones de EMF seminales. Arriesgue 28:225-234 anal.
4. Kheifets L, Monroe J, Vergara X, Mezei G, Afifi AA. 2008. Campos electromagnéticos ocupacionales y leucemia y cáncer cerebral: Una actualización de dos meta-análisis. JOEM 50:677-688.
5. Gould JL. Navegación de Animal de 2010: Longitud por fin. Curr Biol 21; R226 DOI: 10.1016/j.cub.2011.01.063
6. Lohmann KJ. 2010. Percepción de campo magnético. Naturaleza 464:1140-1142.
7. Phillips JB, Muheim R, Jorge PE. 2110. Una perspectiva behaviorística en la biofísica de la brújula magnética ligera y dependiente: ¿una relación entre percepción direccional y espacial? J Exp Biol 213, 3247-3255. doi:10.1242/jeb.020792.
8. Kirschvink JL, Kobayashi-Kirschvink A, Woodford BJ. 1992. Magnetite biomineralization en el cerebro humano. PNAS EE. UU 89:7683-7687.
9. Vanderstraeten J, Gillis P. 2010. Evaluación teórica de Magnetoreception de Campos de frecuencia del Poder. Bioelectromagnetics 31:371 - 379.
10. Kirschvink JL. 1996. Absorción microondas por Magnetite: Un Mecanismo Posible para Enganche Niveles No termales de Radiación a Sistemas Biológicos. Bioelectromagnetics 17:187-194.
11. Brocklehurst R, McLauchlan KA 1996. Mecanismo radical libre para los efectos de campos electromagnéticos ambientales en sistemas biológicos. Intervalo J Radiat Biol. 69:3-34.
12. Ritz T, Wiltschko R, Hore PJ, Rodgers CT, Stapput K, Thalau P, Timmel CR, Wiltschko W. 2009. La brújula magnética de aves está basada en una molécula con la sensibilidad direccional óptima. Biophys J. 96, 3451-3457. (doi:10. 1016/j.bpj.2008.11.072)
13. ¿V? ¿cha M, P?? ¿ov? ¿T, y Mark? ¿ta Kv?? ¿alov? M de 2009. Los campos magnéticos de radiofrecuencia interrumpen magnetoreception en la cucaracha americana. J Exp Biol. 212; 3473-3477.
14. Pautas de ICNIRP 1998: Comisión Internacional de Protección de No radiación de ionización: Pautas para limitar exposición a campo eléctrico, magnético y electromagnético que varía el tiempo (hasta 300 GHz). Salud Phys 74 (4):494-522.
15. Foley LE, Gegear1 RJ, Reppert SM. 2011. Cryptochrome humano expone magnetosensitivity ligero y dependiente. Naturaleza Comm. DOI: 10.1038/ncomms1364
16. Henshaw DL, Reiter RJ. 2005. ¿Causan los campos magnéticos el peligro mayor de la leucemia de infancia vía la interrupción melatonin? Bioelectromagnetics Suppl 7:S86-S97.
17. Grupo de trabajo de Monografía IARC, Carcinogenicidad de campos electromagnéticos radiofrequency. Lancet Oncol. Julio de 2011; 12 (7):624-6.


Un estudio científico muy pobre que no debiera ser tenido en cuenta
Alasdair M de Philips, Ingeniero y el científico Graham Lamburn
Powerwatch (organización no gubernamental del Reino Unido)
…..............................
Se han dejado al margen algunos efectos y presenta omisiones que restan mérito a la calidad de los datos obtenidos con respecto al estudio anterior, publicado en 2006 [1].

El primer defecto es el de la identificación de los usuarios de la telefonía móvil entre 1987 y 1995. 620.602 usuarios tempranos se tuvieron en cuenta en el total de los datos, pero se excluyeron 200.507 usuarios al desconocerse su nombre, dejando solamente a 420.095 usuarios iniciales. Esta actualización ha excluido a más de 61.692 usuarios tempranos, lo que hace una tasa del 58% de los usuarios tempranos. El 42% restante es etiquetado como no usuario ( que es el grupo mayoritario, según admite el autor, de usuarios en el conjunto de datos).

Incluso del 58% de los restantes usuarios identificados no existe ninguna información sobre el uso que hacen actualmente del teléfono móvil, utilizando el número de años que figuran como dados de alta en la telefonía móvil desde 1995 – no se tiene ninguna información sobre la exposición actual- a pesar de que se usa con mucha frecuencia el término exposición en el estudio. En la actualización de 2011 sobre la carciogenicidad de los campos electromagnéticos, 30 científicos del IARC fueron muy críticos con los defectos del estudio original. “En este estudio, el hecho de estar dado de alto en la telefonía móvil se ha considerado como un sustituto de usuario del teléfono móvil, lo cual podría haber ocasionado distorsión en la evaluación de la exposición.” [2]

Una limitación aún mucho mayor del estudio es el grupo clasificado como no dado de alta, que es considerado un grupo de individuos que no están expuestos a la telefonía móvil. En la parte superior se encuentra el 42% de los identificados originalmente, aumentando la población danesa que se ha abonado a la telefonía móvil desde un 10% en 1995 a un 95% entre 1995 y 2004. Esto no significa únicamente que una mayoría significativa de la categoría de no abonados serían usuarios de teléfonos móviles, sin que muchos de los cuales habrían usado el teléfono móvil por un período de más de 10 años, a pesar de estar clasificados en el grupo de no usuarios. Este factor de confusión hace que realizar comparaciones significativas de datos sea imposible.
Finalmente, los autores no hicieron ningún esfuerzo en controlar cualquier otra forma de exposición a las radiaciones electromagnéticas. El autor primario (Frei) ha demostrado que sólo en torno al 30 % de la exposición a microondas sería por el uso del teléfono móvil[3], con aproximadamente un 30 % de teléfonos inalámbricos, un 30 % de estaciones base de telefonía móvil y el 10 % otras fuentes. Otras exposiciones podrían ser muy relevantes, ya que Lennart el Hardell ha mostrado repetidamente aumentos de tumores cerebrales asociados con el uso de teléfono sin hilos [4], una tecnología que ha estado en uso extendido desde 1995.
Es confuso como este último estudio puede realizar una nueva contribución a la literatura existente sobre teléfonos móviles y tumores cerebrales, ya que contiene defectos considerablemente peores que la investigación del grupo de INTERPHONE o que los estudios publicados por Lennart Hardell. La magnitud de las limitaciones en esta investigación impide realizar análisis significativos y las conclusiones son prácticamente imposibles.
También resulta confuso cómo este estudio se supone puede ayudar a doctores y otros profesionales de la salud a tomar mejores decisiones que mejorarán los resultados en los pacientes, tal y como se dice en [5] la publicación del BMJ.
Sinceramente Alasdair Philips y Graham Lamburn
1. Schuz J, et al. (2006) uso de Telefonía celular y riesgo de cáncer: actualización de una cohorte danesa de escala nacional. JNCI 2006. 98:1707-13.
2. Grupo de trabajo de Monografía IARC, Carcinogenicidad de campos electromagnéticos radiofrequency. Lanceta Oncol. Julio de 2011; 12 (7):624-6.
3. Frei P, y Al-, (2010) Clasificación de exposición personal a radiofrecuencia campos electromagnéticos (RF-EMF) para investigación epidemiológica: Evaluación de métodos de evaluación de exposición diferentes., octubre de 2010 de Intervalo de Environ; 36 (7):714-20
4. El Hardell L, Carlberg M, Hansson Mild K. (2011) análisis Reunido del control del caso estudia en tumores cerebrales malévolos y el uso de teléfonos móviles y teléfonos sin hilos incluso vida y sujetos difuntos. Intervalo J Oncol. Mayo de 2011; 38 (5):1465-74. Doi: 10.3892/ijo.2011.947. Epub 2011 el 17 de febrero.
5. Sitio web de BMJ. ¿Qué publica el BMJ?
Amboss estamos implicados en Powerwatch, una pequeña organización no gubernamental del Reino Unido, que desde el año 1987 se dedica al campo de exposición a campos electromagnéticos. Aconsejamos actualmente precaución en el uso del teléfono móvil, sobre todo en el caso de los niños.



Vini G. Khurana, neurocirujano y Profesor asociado
Facultad de medicina universitaria Nacional australiana
…............................
El estudio de cohorte realizado en Dinamarca sobre la relación entre el uso del teléfono móvil y la incidencia en la aparición de tumores cerebrales quizás se haya exagerado en cuanto a su importancia a largo plazo. Si bien el estudio de Frei y al [Ref.1] es ampliamente reconocido, habría que hacer algunas preguntas a los autores sobre selección de participantes, exposición e incidencia de tumores:

1.SELECCIÓN: ¿ A qué subgrupo que aplican exactamente los resultados? Es posible que considerado el uso del teléfono en grupos de población, tales los usuarios corporativos (tales como ejecutivos, empresarios, funcionarios gubernamentales, trabajadores de la industria de telecomunicaciones, agentes, personal de los medios de comunicación, abogados y médicos, cuyo abono forma parte de una cuenta corporativa), los niños y los adolescentes y las personas con un historial familiar (por ejemplo, predisposición genética al cáncer) tendrían un mayor riesgo en desarrollar un tumor cerebral tras la exposición a un campo cercano de radiación electromagnética procedente del teléfono móvil, durante un largo período de exposición ( de 10 a 20 años). Sin embargo, como se indica en la Figura 1 de su estudio [ref. 1], todas estas subpoblaciones quizás estén más predispuestas a padecer un tumor (en total 206 174, casi el 30% de los 723 421 registros elegidos) fueron excluidos de la participación y / o del análisis estadístico. El registro y análisis de los datos de estos importantes subgrupos sin duda podría haber supuesto una mejora en nuestro conocimiento.
2.EXPOSICIÓN: Si los registros reales de usuarios de teléfono móvil no se pueden conseguir, ¿por qué el número de usuarios del teléfono móvil no se ha estimado en este estudio por otros medios de extrapolación? Esta omisión es muy importante, dado que el estudio INTERPHONE realizado en 13 países [ref.2] encontró un aumento significativo de riesgo de glioma entre el decil más alto (> de 1640 horas) de tiempo acumulado en el uso del teléfono móvil, un hallazgo que apoya un anterior análisis de riesgo de sufrir un tumor cerebral a largo plazo (>= a 10 años) a los usuarios de teléfono móvil [ref.3]

3.INCIDENCIA: ¿El aumento en más de 10 veces en el número de tumores cerebrales a largo plazo entre los abonados en los 5 años de seguimiento entre los "autores de publicaciones actuales y anteriores reflejan un incremento real anual de la incidencia de tumores dentro de la cohorte? Las más recientes tasas de incidencia de tumores cerebrales en la población occidental se encuentra en un rango de entre 11 [ref. 4] y 19 [ref. 5] por cada 100.000 personas y año. En la publicación anterior [ref.6], que tuvo un seguimiento hasta el año 2002, los autores informaron de 28 casos de tumores cerebrales en los abonados. En la presenta publicación [ref.1], con un seguimiento hasta 2007, se informa de 316 casos. ¿Cuál fue la incidencia anual de tumores cerebrales primarios en esta cohorte durante la duración de seguimiento?
Bibliografía:
[En cuanto a 1:] Frei P, Poulsen AH, Johansen C, et al. Uso de teléfonos móviles y riesgo de tumores cerebrales: actualización de estudio de cohorte danés. BMJ 2011; 343.
[En cuanto a 2:] Grupo de estudio de INTERFONO. Riesgo de tumor cerebral con relación a uso de telefonía móvil: resultados del estudio de control del caso internacional de INTERFONO. Intervalo J Epidemiol 2010; 39:675-94.
[En cuanto a 3:] Khurana VG, Teo C, Kundi M, et al. Teléfonos celulares y tumores cerebrales: una revisión incluso los datos epidemiologic a largo plazo. Surg Neurol 2009; 72:205-14; discusión 14-15.
[En cuanto a 4:] Dobes M, Shadbolt B, Khurana VG, et al. Un estudio de multicentro de frecuencia de tumor cerebral primario en Australia (2000-2008). Neuro Oncol 2011; 13:783 - 790.
[En cuanto a 5:] CBTRUS Informe Estadístico. Los tumores de sistema nervioso central y cerebrales primarios diagnosticados en los Estados Unidos en 2004-2007. Registro de Tumor cerebral central de los Estados Unidos. http://cbtrus.org/reports/reports.htm l (descargado el 22 de octubre de 2011).
[En cuanto a 6:]. Schuz J, Jacobsen R, Olsen JH, et al. Uso de telefonía celular y riesgo de cáncer: actualización de una cohorte danesa de escala nacional. J Natl Instituto de Cáncer 2006; 98:1707-13.
Intereses competidores: Ninguno declarado. Publicado el 22 de octubre de 2011

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